Farmacos

ACERCA DE LOS FÁRMACOS

La razón por la que no recomendamos fármacos para dejar de fumar no sólo es por los efectos secundarios negativos que podrían producir, sino porque está demostrado independientemente que no aumentan las probabilidades de éxito  – incluso las disminuyen. 

Geoffrey explora este tema en detalle en su libro “¿Cómo dejo de dejar de fumar?”. A continuación puedes ver el extracto correspondiente. (Abajo puedes ver la bibliografía en la que se basa la información.)

El uso de fármacos y sustitutos de la nicotina (sustitutos del tabaco) está muy extendida.

Los síntomas producidos por la retirada de la nicotina sí existen. Algunas personas son conscientes de ciertas sensaciones a medida que el cuerpo elimina la nicotina. Estos síntomas son muy leves, tan leves que ni siquiera despiertan al fumador mientras duerme. A estos síntomas nos referimos normalmente como ‘síntomas producidos por la retirada de la nicotina’ o ‘mono de la nicotina’. Desafortunadamente, muchas personas confunden la ‘pataleta’ que tienen (“quiero fumar pero no puedo”) con el mono físico de la nicotina.

La nicotina tiene una ‘semi-vida’ de unos 90 minutos. Esto significa que dentro de 90 minutos tu cuerpo habrá eliminado el 50% de la nicotina introducida en el cuerpo. El mono de la nicotina es muy leve, tan leve que es casi imperceptible. Muchas veces he deseado, cuando hablo con fumadores que quieren dejarlo, que el mono de la nicotina fuese algo más fuerte, ya que esto les ayudaría a que  entenduendan la naturaleza del timo de la nicotina con más claridad. También habría menos fumadores.

La industria tabacalera aprovechó este mismo hecho (es decir,  el mono casi imperceptible) durante muchos años para negar que fumar fuese una  adicción. Lo que repiten mucho los portavoces de las tabacaleras es que el fumar no es más que un hábito. El hecho es que los fumadores padecen del mono de la nicotina continuamente. Esto es precisamente lo que hace que sigan fumando (junto a la manipulación mental). Sin  embargo,  muchas veces las personas que han dejado de fumar dicen que su mono consistía en mal humor, irritabilidad, dificultad en  concentrarse, ansiedad, etc. No diferencian entre los aspectos psicológicos y físicos. Nuestra experiencia es que el 98% de lo  que se reconoce como mono de la  nicotina se encuentra en la mente y el 2% es físico.

He escuchado a cientos de personas quejarse de su mono: mal humor, irritabilidad, dificultad en concentrarse, sintiéndose un poco ‘depre’ incluso. Están convencidas de que la causa de todo este sufrimiento era el mono físico producido por la retirada de la nicotina. Muchos temen que si dejan de fumar otra vez, tendrán que volver a sufrir el mismo calvario. Sin embargo, la mayoría de estos mismos fumadores que se quejaron de la severidad del mono en intentos anteriores de dejarlo, se sorprenden de lo llevadero que fue el mono cuando dejaron de fumar después de una de nuestras sesiones. Muchos incluso comentan que el mono casi no se notaba y que la experiencia fue incluso placentera. Ésta también fue mi experiencia cuando dejé de fumar definitivamente. Una vez que entendí lo que estaba pasando y dejé de sentir que de algún modo me estaba privando de algo, el mono físico desapareció casi por completo. Sí, era consciente de ello pero no me hacía sufrir. Al contrario me producía un gran alivio el hecho de que finalmente estaba eliminando la nicotina de mi cuerpo para siempre.

Así que, ¿por qué se dicen tantas tonterías sobre el mono físico? La razón es que los principales vendedores de nicotina (Big Tabaco y Big Farma) quieren que pienses que vas a sufrir si dejas de fumar. (Si no piensas así, ¿cómo van a poder vender su producto o mantenerte enganchado?). Además, las personas y las organizaciones de las que dependemos para defendernos, no nos defienden. Últimamente, estas dos industrias han hecho un gran esfuerzo para presentar la nicotina como algo ‘bueno’ incluso o al menos ‘no tan malo’, tachando de peligrosos a otros elementos en el humo del tabaco.

Te recuerdo la ‘Regla de Oro’: ‘él que tiene el oro hace las reglas’. Esta regla de oro es responsable en gran medida del alto nivel de enfermedades, sufrimiento y falta general de bienestar en nuestra sociedad. ‘Big Farma’ y ‘Big Tabaco’ han conseguido subvertir asociaciones y ONGs de confianza y supuestamente independientes ‘donando’ grandes cantidades de dinero o mediante grupos de presión (lo que a su vez involucra la distribución de regalos y dinero) a nivel gubernamental e institucional.

El uso de medicamentos y sustitutos de nicotina para dejar de fumar es un engaño lucrativo, perpetuado por Big Farma en el público. Con su inmenso poder económico, ha distorsionado la percepción tanto pública como médica, realzando la supuesta efectividad del producto (los medicamentos) y quitando importancia a los efectos secundarios negativos (a veces mortales). Hay dos categorías básicas de terapia:

La Terapia Sustitutiva de la Nicotina, en realidad un nombre incorrecto; debería llamarse ‘Terapia Sustitutiva del Cigarrillo’. ¿Por qué? Porque dejas de fumar pero sigues tomando la mismísima droga que causó la adicción al principio. Es decir, reemplazas nicotina por nicotina. El fumador permanece enganchado a la nicotina, es sólo que la obtiene en un formato diferente. Varios estudios han demostrado que muchos fumadores se han enganchado a la nueva fuente de nicotina (por ejemplo, chicles). Esto está corroborado por lo que nos cuentan nuestros clientes.

Prácticamente todos los estudios independientes bien diseñados o meta-análisis de los datos relacionados con la Terapia Sustitutiva dela Nicotina (TSC) demuestran su poca efectividad o que incluso reduce las probabilidades de éxito para dejar de fumar. (Ver referencias abajo.)

Los síntomas producidos por la retirada de la nicotina (el mono) no tendrían ningún efecto en absoluto si no fuera por el mapa mental erróneo que nos dice que no podemos hacer frente a la vida sin tabaco, que tendríamos que sacrificar algo si dejamos de fumar. Este sentido de sacrificio es la raíz de todas las dificultades cuando una persona intenta dejar de fumar (o dejar cualquier droga). El sentido de sacrificio está causado por la manera en la que percibimos la droga. En otras palabras, por nuestras creencias, nuestro mapa mental.

No puedes cambiar las creencias de una persona o modificar su mapa mental empleando más de la misma droga o dándole una pastilla.

Los fármacos: La otra categoría de tratamiento ofrecido por las empresas farmacéuticas son pastillas que alteran la química del cerebro. Ahora, no sé si tú también, pero bajo ninguna circunstancia me gustaría que grandes corporaciones con el historial de las grandes empresas farmacéuticas, me diesen sustancias químicas que alterasen mi cerebro y por tanto (algo toscamente) mi mente, especialmente si no son necesarios y sabiendo que tampoco son muy eficaces. Vamos a tratar de poner las cosas en su sitio:

Durante unos momentos, imagina que tienes una enfermedad muy grave. Sabes que existe una probabilidad de un 50% que esta enfermedad te va a matar. Si no te mata, sabes que poco a poco destrozará la calidad de tu vida. Te vas a sentir cada vez más cansado; te hará oler mal, manchará tus dientes, deteriorará tu piel y a la vez te quitará confianza. Pides que el médico te ayude. Te dice que hay disponibles dos posibles tratamientos:

Explica que el primero alterará la química de tu cerebro y puede producir efectos secundarios horribles, incluyendo la muerte. El fármaco es caro pero no muy efectivo, a pesar de estos efectos secundarios. De hecho, en base a informes de incidencias adversas, las autoridades relevantes (incluyendo el FDA en los EEUU), han promulgado advertencias muy fuertes en cuanto a los peligros asociados con estos fármacos. ¡Ah! Otro aspecto del fármaco es que no trata la causa de la enfermedad, sólo los síntomas.

La segunda posibilidad es un tratamiento muy efectivo, no tiene ningún efecto secundario, trata la causa y te ayuda con los síntomas.

¿Cuál eliges? Ni siquiera necesitas tener cerebro para contestar a esta pregunta.

Hace unos años aparecimos en un programa emitido por Tele5 sobre dejar de fumar. En este programa al médico de empresa de AT&T, que había ejecutado nuestro programa con éxito se le preguntó por qué había elegido nuestro programa por encima de los fármacos. Su respuesta fue interesante. Dijo que ya había probado los fármacos con poco resultado y que su experiencia corroboró que nuestro programa era el más efectivo. Lo que le gustaba especialmente era que no había efectos secundarios posibles. Explicó que siendo médico, su misión era no sólo curar a las personas, sino evitar hacerles daño. Sentía que moralmente no podía justificar poner a sus pacientes en peligro cuando existía una solución alternativa tan inocua, segura y efectiva.

El problema es que la mayoría de los médicos no encuentran suficiente tiempo para investigar la efectividad de sus tratamientos. Tienden a aceptar los estudios y la publicidad producida por las empresas farmacéuticas. Recuerda el síndrome del martillo y los clavos: ‘Si la única herramienta que tienes es un martillo, entonces todos tus problemas parecerán clavos’. Si tu herramienta principal son los fármacos, entonces cuando tropiezas con el problema de la adicción tu pregunta será, “¿Qué fármaco puedo utilizar para resolver este problema?”

El médico de AT&T fue capaz de pensar por sí mismo y salir del síndrome del martillo y el clavo. También tenía un genuino interés en el bienestar de sus pacientes. En nuestras sesiones he escuchado muchas malas experiencias de personas que han probado estos fármacos. Algunos casi perdieron la vida; algunos se sentían tan enfermos que dejaron de tomarlos.(Te animo a leer las Referencias para ver una lista de los efectos secundarios de estos fármacos.)

 Una profesora me contó como Champix le causó confusión y ansiedad y se olvidaba de lo que había hablando hace un momento. En mi opinión, el aspecto más siniestro de su experiencia fue que cuando se quejó de estos efectos secundarios a su médico, él insistió que no tenían nada que ver con Champix, aunque tales síntomas se encontraban entre los efectos secundarios descritos en la información facilitada por el fabricante.

Para terminar este capítulo, siempre me alegra enterarme de que otra persona ha conseguido dejar de fumar y no importa el método que haya empleado. Liberarse de una adicción supone una inmensa satisfacción y es uno de los pasos más positivos que una persona pueda dar en su vida. Es una de las pocas decisiones que tomamos a lo largo de la vida, de la cual sabemos, desde el mismísimo momento en el que la tomamos, que es la decisión correcta y seguiremos sabiéndolo durante el resto de la vida.

En nuestras sesiones he conocido a muchas personas que pagaron mucho dinero para estos tratamientos farmacológicos y han sufrido desde efectos secundarios moderados a efectos secundarios con los que se han jugado la vida. ¿Por qué correr este riesgo innecesario, cuando puedes no sólo dejar de fumar, sino alegrarte por ello simplemente leyendo un libro o hablando con un instructor? El problema con la adicción a la nicotina es el mismo que para cualquier otra adicción. No es tanto el mono físico, sinoque es la manera en la que percibimos la droga lo que causa el problema. En otras palabras, necesitamos cambiar nuestro mapa mental, algo que no se puede cambiar con fármacos.

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