Bebida Sin Alcohol

EL ALCOHOL – REBATIENDO MITOS

Antes de empezar… ¿qué es lo que dice la OMS sobre el alcohol?

“Se ha establecido que el consumo de alcohol puede causar al menos 7 tipos de cáncer. De:

  • Intestino (colon y recto)
  • Pecho
  • Esófago
  • Laringe
  • Hígado
  • Boca
  • Parte superior de la garganta”

“El principal componente cancerígeno del alcohol es el etanol, que está contenido en todo tipo de bebidas alcohólicas. El etanol daña las células de manera que las hace más propensas a volverse malignas. También afecta a las hormonas femeninas, estimulando la proliferación celular y aumentando el riesgo de cáncer de mama. Cuando se combina el alcohol con el tabaco, la tasa de daño de tejidos se multiplica y como resultado, aumenta el riesgo de cáncer.”

“Europa tiene la mayor proporción de enfermedades y muerte prematura debido al alcohol. Una quinta parte de la población de 15 años o más declara tener un intenso episodio de beber alcohol al menos una vez a la semana. Se sabe que el alcohol es un factor causal en más de 60 enfermedades y afecciones, que incluyen al menos 7 tipos de cáncer citados anteriormente.”

“Incluso un consumo ligero aumenta el riesgo de cáncer; por ejemplo, las mujeres que beben de 1 a 3 bebidas alcohólicas por semana aumentan el riesgo de cáncer de mama. Cuanto mayor sea el consumo de alcohol, mayor será el riesgo de desarrollar cáncer; por ejemplo, el riesgo de cáncer de boca y oro-faringe es 100% más alto en personas que beben un vaso de vino de 250 ml por día que en personas que no beben alcohol y 500% más en personas que beben 4 vasos por día.”

Hay tres ideas falsas y engañosas que la industria alcohólica quiere promover:

  1. Beber con moderación es posible y seguro e incluso – recomendable.
  2. El alcoholismo es genético, es decir, es sólo peligroso para las personas que tienen “genes” defectuosos.
  3. El alcoholismo es una enfermedad sin cura (para las personas con esos genes defectuosos).

En cuanto a las recomendaciones sobre el consumo de alcohol:

La OMS ha dejado claro que incluso el consumo ligero de alcohol aumenta el riesgo de cáncer (sólo 1 unidad a la semana). Por tanto, la ingesta diaria recomendada de alcohol es cero. Sin embargo, la mayoría de los bebedores habituales tienen dependencia y les da miedo la idea de no beber alcohol. (“¿Cómo voy a relajarme?” “¡Me quedaré sin vida social!” “¡No quiero ser el bicho raro!”) Por esto, cualquier recomendación tiene que ser “pragmática”.

Una buena forma de entender esto es pensar en una mujer fumadora embarazada.  Claramente lo mejor es que lo deje y que no fume nada. Pero si la mujer se ve incapaz de dejarlo, es mejor que al menos reduzca su consumo y los riesgos asociados.

Creo que es importante que las personas entiendan la diferencia. Está demostrado científicamente y confirmado por la OMS que la cantidad segura de consumo de alcohol es cero. Pero si la persona cree que no puede dejarlo, conviene que las recomendaciones sean pragmáticas  para  “minimizar los riesgos”.

Sin embargo, decirle a un bebedor que debería beber en moderación es una pérdida de tiempo porque el alcohol es una droga adictiva y la mayoría de los bebedores tarde o temprano pasarán de este límite.

Hace poco salieron en el New York Times unos hechos alarmantes: el nuevo director del NIAAA (Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo y parte del NIH del gobierno oficial del Instituto Nacional de Salud de EE. UU.), George Koob, había recibido una subvención de 100 millones de dólares de las cinco empresas alcohólicas más grandes del mundo para investigaciones “científicas” con la intención de sacar la recomendación “beber en moderación es sano”. Sólo es posible llegar a esta conclusión si no se toma en cuenta el efecto cancerígeno del alcohol. Luego investigaciones por la revista científica STAT revelaron que además, el Señor Koob intentó suprimir estudios que demostraron la relación clara entre la publicidad y el consumo de alcohol entre niños.

En cuanto al aspecto genético.

Contrario a lo que la mayoría de la gente cree, después de muchos años de investigación, no existe evidencia científica repetible o confiable que demuestra que el alcoholismo o, más exactamente, la adicción al alcohol sea genética.

“La investigación más reciente indica que la adicción al alcohol es heterogénea, es decir, depende de muchos factores diferentes. Incluso si se encontrasen pruebas más sólidas de un elemento genético en el alcoholismo, nunca sería más que un riesgo o una tendencia y no el destino”. Cito aquí al  antiguo director del NIAAA Dr. Enoch Geddis, MD (Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo y parte del NIH del gobierno oficial del Instituto Nacional de Salud de EE. UU.), cuyo equipo ha pasado años buscando los genes que podrían causar el alcoholismo: “Se ha avanzado en la comprensión de la vulnerabilidad genética al alcoholismo… En base a nuestro conocimiento actual, es probable que las influencias ambientales sean de igual o mayor importancia“.

La idea de que la adicción al alcohol sea puramente genética da un sentido de seguridad al público y al bebedor. La realidad es que hay personas con estos genes que no son adictos al alcohol; también, personas que no tienen esos genes que son adictos. En realidad para hacerte adicto al alcohol, la única precondición imprescindible es que bebas alcohol y luego esperar a que tengan su efecto las condiciones adecuadas: la suerte, circunstancias difíciles y/o acontecimientos de la vida. La mayoría de bebedores tienen algún grado de dependencia.

Mi experiencia ha confirmado las palabras del Dr. Geddis. Creo que todos los bebedores habituales de alcohol tienen cierto nivel de dependencia, es decir, ganas de consumir alcohol. Mientras tengamos “frenos” (responsabilidad para niños, ciertos tipos de trabajo (pej. conducir), tener que levantarnos temprano, poca capacidad física, poca oportunidad para beber… por nombrar algunos), parece que podemos controlar el consumo. Pero cuando cambian las circunstancias de la vida y llega la “tormenta emocional perfecta”, por ejemplo, quedarnos sin trabajo, sufrir algún trauma, baja laboral larga, divorcio/separación, luto… se quitan los frenos y es cuando muchas personas acaban consumiendo más alcohol.

En cuanto a que si el alcoholismo es una enfermedad.

La teoría del “modelo de enfermedad de la adicción al alcohol”, fue propuesta hace 50 años por la AMA (American Medical Association), sin base científica siendo cada vez más rechazada. De hecho, en una encuesta reciente, la mayoría de los médicos y científicos que trabajan en este campo no lo consideran como enfermedad. ¿Cuántas enfermedades puedes identificar que pueden curarse mediante un cambio de percepción y una decisión? De hecho, en un estudio reciente se afirmó que los únicos beneficiarios del modelo de enfermedad son los involucrados en la industria de la “recuperación”. (Un tratamiento prolongado es siempre más rentable que una cura). Mi opinión basada en más de 22 años de experiencia es que es precisamente esta idea de que un problema con el alcohol es una enfermedad incurable lo que crea parte importante del problema. También quita la posibilidad de curación y de liberación.

Autor: Geoffrey Molloy

 

Geoffrey es autor del libro bestseller “Es fácil vivir sin alcohol… ¡si sabes cómo!” publicado en 2009 (si quieres obtener una copia gratuita de este libro en pdf,  escríbenos a: info@esfacilsisabescomo.com – También lo puedes comprar en versión impresa).

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