Back To Work

Así que… de vuelta al trabajo… ¡Qué alegría!

Después de esas semanas o días de relajarnos, pasear, navegar, o lo que sea nuestra “cosa”, probablemente al sol, al lado de mar, en las montañas con buena comida entre buenos amigos, una vez más nos encontramos en nuestro lugar de trabajo.

En la tarde del domingo pasado las carreteras que salen de Cantabria estaban congestionadas con veraneantes que desesperadamente habían intentado aprovechar al máximo sus últimas horas en la playa o montaña. Muchos llegarán al trabajo con algo de arena entre los dedos de sus pies (y en otros sitios). Durante los primeros días, puede que volver a trabajar hace que nos sintamos desorientados/as.

Hace unos años una empresa me pidió que impartiese un curso para ayudar a sus trabajadores con el síndrome de la depresión post-vacacional. Me impresionó descubrir que ha aparecido otra aflicción más que aumenta nuestras oportunidades para sufrir. Así que ¿qué podemos hacer?

La percepción lo es todo.

Tal y como he escrito en otras ocasiones, normalmente vivimos en la modalidad “piloto automático”, es decir, dentro de una burbuja llamado el “universo-centrado-en-mí”. Todo tiene que ver “conmigo”: mi historia, mi vida, mi sufrimiento, mis necesidades, mis problemas, mi futuro.La evolución ha convertido esto en nuestra configuración por defecto.

Vivir así significa que en vez de estar plenamente conectados con nuestras vidas, sólo experimentamos nuestros pensamientos sobre nuestra vida. El “universo-centrado-en-mí” es la percepción supervivencia/ego de la vida: sobrevivir y reproducirse.

En este estado todo se divide en “bueno” (lo que provoca una actitud de agarrarse) o “malo” (lo que provoca una actitud de rechazo). Si cae fuera de estas dos categorías nuestra actitud es de indiferencia; ni siquiera nos damos cuenta de lo que era.

Vamos a trasladar esto a nuestra vida vacacional/laboral…

Las vacaciones nos hacen sentirnos bien – y queremos más de ello. “Si tan solo podría estar siempre de vacaciones (agarrarse). El trabajo nos hace sentirnos mal – no lo quiero. “Odio el trabajo. No es justo.” (rechazo).

¡Qué deprimente es volver al trabajo! Quejarnos es una pérdida de tiempo; nos hace convertirnos en víctimas. No cambiamos nada; es sólo que nos sentimos como una mierda, pero si echamos la culpa a todo y todas las personas por nuestras vidas, conseguimos la satisfacción ilusoria de tener razón.

Mi felicidad y mi bienestar son mis responsabilidades.

Puede que estés pensando, “Bueno, esto es fácil que lo dices tú; no trabajas donde trabajo yo; mi jefe es un gilipollas total y mi empresa una mierda.”

Tienes tres opciones:

  • Quejarte: amargándote la vida a ti mismo y a otros.
  • Ser proactivo: OK, tu jefe es un gilipollas; en tu opinión, un gran gilipollas pero es poco probable que cambie en breve. Así que emprende el proyecto de aprender cómo mejorar la gestión de esta relación. Piensa en ello como un experimento científico. Busca soluciones. Hay mucha ayuda on-line.
  • Cambiar tu trabajo: Si verdaderamente no aguantas donde trabajas, sé sincero/a contigo mismo/a. ¿Cuánto de tu problema tiene que ver con el trabajo en sí, y cuánto con tu propia actitud hacia tu trabajo? Si decides cambiar de trabajo, al menos practica comportarte como un héroe mientras planificas cómo salir.

¿Por qué no ser héroe en vez de víctima?

¿Por qué no practicar algo de lo siguiente?

Agradecimiento: ¿Qué cosas maravillosas tienes en tu vida? La primera es el milagro asombroso de estar vivo, de estar aquí, existir. Doy las gracias por mi vida cada día, con la mayor frecuencia posible: por mi salud, agua potable, amigos, mi pareja, mis hijos, tener trabajo, vivir en un país tan maravilloso como España. Una vez empiezas a sentir agradecimiento, es difícil de parar. No se trata de “pensar en positivo”, sino en “pensar con precisión”, corregir nuestra tendencia de fijarnos en lo malo y observar lo que verdaderamente sí, tenemos en nuestras vidas.

La bondad: En vez de preocuparnos por “pobre de mí que tiene que trabajar”, ¿por qué no intentar levantar el ánimo de otros, pensar en la felicidad de otra personas. Después de todo, no eres la única persona que está padeciendo. Muestra bondad hacia alguien: un amigo, vecino, compañero de trabajo, un desconocido pero no esperas nada a cambio.

Nada sea permanente: Las emociones, estados de ánimo, situaciones – todos son impermanentes y todo pasará también. Tal como te sientes en este momento (bien o mal) es pasajero. Estate en el momento presente. Céntrate en lo que tienes delante de ti.

¡Ponlo en perspectiva: Tan sólo tienes que leer o ver las noticias para apreciar lo afortunados que somos. Nuestras vidas no corren peligro. Tenemos suficiente (muchas veces demasiada) comida, tenemos techo. Esto no es el caso para gran parte de mundo. Mientras que  nosotros nos preocupamos por ser felices, muchas personas se preocupan por sobrevivir.

La mejor cosa que puedes hacer – de lejos – es asumir la responsabilidad de tus propias emociones, tu bienestar. Tu felicidad siempre será de mayor importancia para ti que para cualquier otra persona.

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