Meditación

Basta de excusas

Haz que mindfulness y la meditación sean tu prioridad.

Aprender a dormir adecuadamente y aprender a prestar atención conscientemente a nuestras vidas es fundamental para nuestro bienestar mental, emocional y físico. A pesar de su importancia crítica, estas actividades rara vez reciben la prioridad que merecen. Lamentablemente, son actividades que intentamos “encajar” en el tiempo que nos queda después de ocuparnos compulsivamente de todo lo demás. Hasta que no hagamos algo, nos quedaremos estancados en el modo de “víctima” quejándonos de nuestro estrés en lugar de adoptar el manto de héroe, asumir la responsabilidad y simplemente hacerlo.

Muchas personas dicen que les cuesta ser “mindful” o meditar. La razón principal es que se sienten incómodas. Para ellos, simplemente imaginar sentarse quietos durante 15 minutos hace surgir una sensación incómoda. Es mucho más cómodo dejarse estar constantemente distraídos, compulsivamente atareadísimos. (Puede que sea más fácil y más cómodo que estar a solas con uno mismo.) Además nos gusta la sensación de estar haciendo algo constantemente, consiguiendo resultados. Otros se dejan seducir por excusas fáciles como: “Simplemente no tengo tiempo.” “Me siento frustrado.” “Me duele todo el cuerpo.” “Mi mente está demasiado activa.” “Esto no es para mí.”

Todas estas razones parecen bastante convincentes pero no cambian el hecho de que todas sean excusas y de todas formas, no captan la idea. Si quieres paz en tu corazón, conexión y una mayor experiencia de felicidad, tarde o temprano tendrás que conocer y aceptarte a ti mismo (incluyendo todas las partes que preferirías no ver); dejar de pensar tanto y aprender a elegir cómo relacionarte con tus pensamientos y emociones en vez de seguir reaccionando a ellos inconscientemente.

No conozco ninguna herramienta más efectiva que mindfulness, la meditación y adoptar ciertas prácticas probadas y demostradas (por ejemplo, la compasión, el agradecimiento, la impermanencia, el perdón). Tienes que trasladarte de la posición de quejarte y echar la culpa (postura de víctima) a la posición de asumir la responsabilidad para tu propio bienestar, tus emociones, sentimientos y tus acciones (postura de héroe).

Así que… ¿Cómo podemos hacer todo esto? Dar a nuestras prácticas la prioridad que merecen. No encontramos el tiempo; lo buscamos, creamos el tiempo que necesitamos. Durante la mayor parte del tiempo que llevo practicando la meditación, he tenido que ayudar a cuidar de entre tres y cinco niños pequeños. Nunca he tenido tiempo para meditar, para practicar; he tenido que crear el espacio. He tenido que ser creativo, organizar mi tiempo, crear espacio.

He elaborado una lista abajo de algunos ejercicios de mindfulness que puedes introducir en tu vida diaria. Estaré publicando más cada día en nuestra página de Facebook. Te animo a probarlos, siempre con una actitud de curiosidad abierta, cariño hacia ti mismo y con sentido de humor. Deja de poner excusas; simplemente… ¡hazlo!

Juega y experimenta con ellos en tu día a día. Si quieres mayor claridad, contacta conmigo en: geoffrey@esfacilsisabescomo.es.

  1. Ejercicio de concienciación mindful de las manos

Agarra tus manos fuertemente durante 10-15 segundos. Luego suelta y presta atención a las sensaciones en tus manos. Mantén tu atención centrada en las sensaciones en tus manos a medida que cambian y se desvanecen. Intenta seguir estas sensaciones el máximo tiempo posible.

  1. Ejercicio de centrarte mentalmente/para aumentar la concentración.

Mira fijamente cualquier objeto e intenta seguir concentrado sólo en aquel objeto durante el mayor tiempo posible. Inténtalo con un objeto que te es significativo y con otro objeto neutro. Fíjate en las diferencias de los pensamientos que surgen. Cuando inevitablemente tu mente empieza a irse por las ramas, devuelve tu atención al objeto. Cuánto más tiempo puedas permanecer centrado, tanto más aumentará tu concentración mindful.

  1. Ejercicio escuchar música

Escucha una canción o música que te encante y presta toda tu atención. Esto significa no hacer nada más que escuchar la música, preferiblemente con tus ojos cerrados. Fíjate en cómo te sientes. ¿Qué emociones sientes? ¿Dónde sientes estas emociones en tu cuerpo? ¿Qué recuerdos surgen y cómo te hacen sentir aquellos recuerdos?

  1. Ejercicio sabores y olores

Haz este ejercicio primero con olores, luego con sabores.

Huele algo fuerte como el café, el chocolate, el ajo, el mar o un perfume con los ojos cerrados. Fíjate en lo que está ocurriendo en tu nariz; fíjate en la reacción de tu cuerpo, por ejemplo, saliva en la boca y luego fíjate en qué emociones provocan esos olores o sabores.

  1. Ejercicio Ducha

Cuando te duches, imagina como todo el estrés, la tensión y cualquier “cosa negativa” que has acumulado a lo largo de las últimas 24 horas se quitan de tu cuerpo con el agua y jabón. Siente como toda la tensión, ira, estrés, miedo se va de tu cuerpo y desaparece por el desagüe.

  1. Ejercicio táctil

Pellizca tu brazo y pon mucha atención en cómo se siente y en lo que tus emociones empiezan a hacer. Presta tu atención en el dolor que causa y cómo se esparce del sitio donde te pellizcaste. Este ejercicio puede verdaderamente conectarte con cómo tu cuerpo afronta molestias y con qué emociones surgen. ¿Sientes ira cuando sientes dolor?

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