DESARROLLANDO EL HÁBITO DE LA RESILIENCIA

superar los erroresEl elemento clave para ser feliz es una característica que se conoce como la resiliencia; es decir la capacidad de recuperarnos de nuestros errores y convertirlos en algo positivo.

La vida nos trae dificultades, desastres y desilusiones. Es una parte inevitable de ser humanos. Si vivimos bien, es seguro que metamos la pata más de una vez. Cometer errores es la manera en la que aprendemos. Una vez verdaderamente vemos y aceptamos nuestros errores tal y como son, entonces no es para tanto.

El hombre que nunca ha cometido un error no ha intentado nunca hacer nada. – Albert Einstein

La prueba es reconocer el error, aceptar y corregirlo. Intentar hacer algo y fracasar es infinitivamente mejor que no intentar hacer algo y tener éxito. – Dale Turner.

Sí, si está bien decir esto pero ¿cómo hacerlo?

La instrucción más importante: ¡No te castigues! Vale, cometiste un error. ¿Quién no lo ha hecho? Castigarte después no ayuda y no puede ayudar. Malgastar tu tiempo y energía centrándote en lo que fue mal, lo terrible que fue y lo estúpido que eres, te mantiene atrapado en el problema y la miseria. ¿Por qué? Porque si te centras repetidamente en dónde estás y en lo que hiciste mal, permaneces atascado. Refuerzas tus errores cuando los ensayas y los revives en tu mente. ¿Cómo puede esto ayudar?

Añadido a esto, mientras estás plenamente ocupado con lo mal que están las cosas o con lo malo que eres, no estás empleando nada de tiempo ni atención en identificar, aprender y fortalecer las habilidades y estrategias que te ayudarán a evitar el error en el futuro y construir éxito y felicidad.

Cambia dónde pones tu atención

Cambia tu enfoque con las preguntas correctas: ¿Qué puedo hacer para corregir el problema? ¿Qué puedo hacer para que no vuelva a ocurrir? Recuerda que preocuparte por un problema es muy diferente a resolverlo.

El arrepentimiento y los remordimientos no resultan en el cambio si no están acompañados por la determinación de provocar un cambio positivo. Así que cambia tu enfoque.

Pregúntate si molestarte te está ayudando a resolver el problema o ser más efectivo en el futuro? ¿Durante cuánto tiempo quiero sentirme mal? ¿Cuánta pena quiero sentir y durante cuánto tiempo?

Desmenuza el problema en trozos manejables y trabaja paso a paso para solucionarlo. En el momento en el que pasamos de la posición de machacarnos a la actitud “¿A dónde quiero ir y qué haré diferente en el futuro? no sólo nos sentiremos mejor, sino que también crecemos.

Visualízate a ti mismo en el futuro cuando te hayas recuperado con éxito, hayas aprendido la lección e implantado la solución. Podrías incluso imaginarte a ti mismo en algún momento del futuro contando la experiencia a amigos como una anécdota graciosa. Imagina lo bien que te sentirás entonces. Ahora, aplica esta energía positiva a la solución.

Cada vez que te das cuenta de que te estás machacando por algún error cometido, haz una pausa y lleva tu atención a soluciones. Si te empeñas en hacer esto, eventualmente se convertirá en hábito.

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