DOLOR INEVITABLE – SUFRIMIENTO OPCIONAL

dolor y sufrimientoEl dolor y el sufrimiento no son la misma cosa – algo que es fácil de olvidar o tal vez nunca se ha aprendido en los principios.

Existe un dicho maravilloso: “el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.” Muchos atribuyen este dicho al Buddha pero, según entiendo, esto no lo dijo él nunca.

Así que, ¿qué es exactamente lo que significa esto?

Es un hecho que el dolor es completa y totalmente inevitable en nuestras vidas y el sufrimiento también. Sin embargo, el sufrimiento no tiene por qué ser un resultado inevitable del dolor. Si – como reacción a una situación dolorosa – tienes lástima, si lo lamentas, si empiezas a sentir lástima de ti mismo, si te das golpes de pecho, si te vuelves desconsolado – lo que fue simplemente dolor, se convierte en sufrimiento.

Sin embargo, esto es lo que hacemos con tantas de las experiencias inevitablemente dolorosas de la vida; añadimos sufrimiento innecesario. Este sufrimiento no está generado por el dolor, sino por nuestra reacción a él. Si, por ejemplo, has sido traicionado, la mejor manera de afrontarlo es aprender la lección y seguir con la vida. En vez de esto podemos quedarnos muy fácilmente atascados en echar la culpa a los demás; agarrarnos a nuestra ira, regodearnos en ella, sintiéndonos justificados en nuestro deseo por la venganza y con nuestros pensamientos malos hacia el otro (“¡Después de todo es lo que merece!”) Muchas veces he pensado que sería difícil imaginar una maldición peor que “Estar enfadado toda la vida.”  Sin embargo, aunque puede que nos sintamos justificados en tener esta ira, no tiene sentido. Imagina que te disparan con una flecha. Es muy doloroso. Vas al hospital y los médicos te quitan la flecha. Pero tú dices, “Espera un momento. Devuélveme la flecha. Es mía.” Luego la coges, te apuñalas con la flecha y lo que es peor, la dejas dentro. Le dices al médico que haces esto para castigar a la persona que te disparó la flecha. Estoy seguro que estás de acuerdo que comportarte así sería alucinantemente estúpido. Andar por ahí con una flecha metida en la cabeza, pecho o cualquier otro sitio de tu cuerpo claramente te afectará durante el resto de la vida.

¡Agarrarte a la ira es como beberte veneno esperando a que la otra persona se muera!

Otro tipo de sufrimiento ocurre cuando intentamos evitar emociones que percibimos como malas o cuando intentamos evitar las que simplemente nos hacen sentirnos incómodos. Cuando evitamos ciertas emociones repetidamente, nuestra reacción se vuelve automática – y se convierte en una influencia negativa en nuestras vidas. En particular, esta tendencia de evadir es responsable de tanto sufrimiento y nos puede llevar a comportamientos compulsivos, obsesivos o adictivos. Cuando intentamos rechazar o embotellar una emoción mala, inevitablemente aparecerá de nuevo. De hecho, cuánta más fuerza gastamos en rechazarla o embotellarla, con tanta más fuerza vuelve. Como joven me encontré en esta trampa e inconscientemente recurrí a sustancias químicas (alcohol y otras drogas) como manera de intentar no sentir nada. Inevitablemente esto empeoró las cosas muchísimo más.

A través de la meditación y otras prácticas relacionadas, encontré una manera de explorar estas emociones, sin juzgar, con curiosidad abierta y con cierto cariño hacia mí mismo. Descubrí que no eran ni la mitad de horribles o dolorosas de como las había imaginado. De hecho, descubrí que estas emociones contenían gran cantidad de información útil y curativa. En vez de huir, aprendí a observar, aceptar e integrarlas.

 ¡Lo que resistes, persiste!

A medida que vas por tu día, recuerda esto: el dolor y el sufrimiento son diferentes. El sufrimiento no tiene porqué ser un resultado inevitable del dolor. Hazte responsable de tu propio bienestar emocional. Es la cosa más valiosa que tienes. Es un hecho que todos tenemos que aguantar a personas y situaciones difíciles. No les des a estas otras personas o situaciones la responsabilidad de tu felicidad y bienestar. Nadie valora tu felicidad o bienestar más que tú.

Toma la decisión de no “ofenderte”. Si algo está mal, arréglalo. No pierdas tiempo sintiéndote ofendido. No pierdas tiempo echando la culpa a otros.

Minimiza el contacto con personas tóxicas. Hay muchas personas en este mundo que son profesionales en quejarse, en ver lo negativo, en hablar mal de otros. Tales personas gastan gran cantidad de tu energía y bienestar. Puedes sentir compasión por tales personas a la vez que minimizas el contacto dañino con ellas.

Cuando te cruzas con personas durante tu día, deséales lo mejor para sus vidas (mentalmente), paz, salud y felicidad.

Adopta una actitud de curiosidad abierta hacia tu vida y acciones. Deja de pensar en términos de bueno/malo, éxito/fracaso; piensa en ella como un proceso interminable de aprendizaje – un experimento no concluyente.

Cada situación trae sus lecciones; simplemente tenemos que mantenernos lo suficientemente despiertos para poder verlas.

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