EL ODIO RESIDE EN LA MENTE RACIONAL

odio en la mente racionalTodos hemos vivido 24 horas al día por parte de los medios los terribles atentados terroristas cometidos en París. Parece ahora que el resultado colectivo será aún más violencia, amontonar aún más sufrimiento y dolor sobre lo que ya ha sido creado. Los atentados terroristas en París, Beirut, Cairo, Túnez, Malí (por nombrar algunos) son terribles y no puede haber justificación para esta violencia. Sin embargo, no deberíamos olvidarnos de las decenas, tal vez cientos de miles de personas que han sido matados y mutilados en Siria e Iraq por los ejércitos que operan ahí. Muchos, sino la mayoría de estos víctimas son civiles – muchas veces, mujeres y niños cuya inocencia no se puede poner en cuestión.

He viajado extensamente en el Oriente Medio y Lejano Oriente y he visto que la mayoría de las personas ahí son como tú y yo, en el sentido de que quieren llevar una vida feliz, ver como se crían sus hijos, encontrar amor, amistad; reírse, encontrar conexión y sentido. Tenemos mucho más en común que diferencias.

Hace poco se le preguntó al Dalai Lama si pensaba que deberíamos rezar por París. Contestó de la siguiente manera:

“No podemos resolver este problema sólo a través de la oración. Soy budista y creo en la oración. Pero los seres humanos han creado este problema y ahora le estamos pidiendo a Dios que lo resuelva. Es ilógico. Dios diría: “Resolvedlo vosotros mismos porque vosotros lo creasteis en los principios.

Necesitamos abordar este problema sistemáticamente para fomentar valores humanistas de conexión y armonía. Si empezamos a hacer esto ahora, hay esperanza que este siglo será diferente al último. Es por el interés de todos.”

Esta violencia terrorífica, brutal, innecesaria y muchas veces sádica cometida por todos los lados en el país que sea, son creaciones de la mente racional, resultado de nuestros pensamientos y creencias normalmente ni si quiera examinados pero que se ven reflejados en el mundo físico. Todas nuestras creencias sobre nacionalidad, la religión; sobre la adquisición de cosas, sobre controlar cosas, creer que las cosas sean más importantes que la vida – no son más que reflejos de la manera en la que pensamos. Todos nosotros participamos y por tanto todos tenemos una responsabilidad colectiva por el mundo tal como es.

El mundo, la vida y el terror; lo bueno, lo malo son el resultado de nuestra manera colectiva de pensar y nuestras acciones colectivas del pasado. Si queremos saber qué aspecto tendrá el futuro, simplemente tenemos que observar cómo pensamos hoy.

No dependas de otros para conseguir estos cambios. El cambio tiene que empezar a nivel personal. Así que, ¿qué vas a hacer personalmente para cambiar las cosas? Colocar la bandera francesa en tu página Facebook sólo te hará sentirte mejor, pero no cambiarás nada. ¿Qué vas a hacer tú para provocar los valores de compasión, conexión y armonía en el mundo, en tu sociedad, en tu barrio, entre tus amigos? ¿El ejemplo que das a tus hijos crees que vaya a resultar en esto o simplemente vaya a crear más de lo mismo?

Todo lo que hemos creado – que sea bueno, malo o indiferente es una manifestación de nuestras mentes. Por tanto, tiene que ser prioridad para todos nosotros hacer lo mejor posible para dirigir nuestras mentes mejor, de manera que no caminemos sonámbulos hacia la creación de estas mismas circunstancias y situaciones que resultan en tanta violencia y sufrimiento. Nuestras mentes son responsables de nuestra percepción, felicidad, sentido de conexión, bienestar, relaciones con los demás; y a pesar de esto la mayoría de las personas pasan más tiempo pensando en su pelo y peinado (y en los peinados de los demás) del que pasan pensando en cómo mejorar sus mentes.

Mindfulness Contextual es un buen comienzo. Nos da una base para cambiar el piloto automático del pasado, para crear compasión, poder ver nuestras similitudes a la vez que nuestras diferencias para cambiar el mundo a mejor.

Lo queramos admitir o no, el hecho es que todos hacemos una diferencia en este mundo. Reconoce y acepta esto; es hora de dejar de caminar sonámbulos y redirigir nuestras mentes y corazones en el buen camino. No existe un arreglo rápido (a “quick fix”); se trata de un trabajo para toda una vida pero los premios son inmensos.

Termino con una cita de Confucio:

“Para arreglar el mundo, primero tenemos que arreglar la nación; para arreglar la nación, tenemos que arreglar la familia; para arreglar la familia, tenemos que cultivar nuestra vida personal; y para cultivar nuestra vida personal, primero tenemos que poner nuestros corazones en el buen camino.”

 ¿En qué has gastado más tiempo y dinero últimamente – en cuidar tu peinado o tu mente?

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