Alcohol

Es difícil convivir con un adicto al alcohol – unas sugerencias

El alcoholismo no es una enfermedad incurable. Tampoco existen dos categorías de bebedores: “normales” y “alcóholicos”. Es un hecho que la mayoría de las personas que caen en una adicción − drogas o alcohol, consiguen liberarse.

El alcohol es una droga legalmente disponible y muy adictiva. En 2008 en un estudio independiente fue identificado como la droga más dañina en nuestra sociedad. También está clasificado como un carcinógeno de primera categoría.

Es fácil volverse adicto al alcohol. Nadie decidió engancharse conscientemente; pensaron, igual que todos los demás, que era algo divertido poco dañino. En nuestra sociedad es difícil no consumir alcohol, especialmente si consideras que cada persona joven en nuestra sociedad está expuesta a unos 100.000 anuncios/imágenes publicitarios del alcohol antes de cumplir 18 años. Dicho esto, aunque el adicto al alcohol no es el culpable por haberse vuelto adicto, sí tiene la responsabilidad de hacer algo al respecto.

Hasta que esa persona no asuma la responsabilidad, poco se puede hacer para cambiar esa situación.

Yo, personalmente he estado adicto al alcohol durante muchos años pero llevo 18 años independiente de él. Llevo quince años trabajando con cientos de adictos al alcohol, ayudándoles a que se liberen y se independicen. Las sugerencias que siguen a continuación están basadas en esta experiencia:

  1. No te sientas culpable: La adicción al alcohol es el problema y la responsabilidad del adicto. Incluso si él o ella intenta echarte la culpa por su problema, recuerda es su responsabilidad, no la tuya.
  2. No facilites que siga bebiendo: No intentes esconder su problema o mentir sobre él. Tener un adicto al alcohol como pareja o familiar puede crear un sentido de vergüenza. La tendencia − muy comprensible − es esconderlo del mundo exterior. Si escondes el problema o mientes sobre él, inadvertidamente crearás un “espacio seguro” que permitirá al adicto seguir bebiendo. Esconder el problema lo empeorará. No lo hagas.  
  3. No intentes curar o controlarlo: Puede que tus intenciones sean buenas y sinceras, pero no está en tu poder curar o controlar a la otra persona. Sólo puedes cambiar a ti mismo. Un adicto muy probablemente se sentirá fatal por lo que está ocurriendo, muchas veces con miedo y sin poder. Presionar, controlar y machacarle sólo conseguirá hacer a la persona aun más ansiosa, secretiva y obsesiva, y puede empeorar una situación ya difícil.
  4. No aceptes un comportamiento abusivo: no se debería de tolerar ni cuando esté la persona bebida ni cuando esté sobria. Aceptar tal comportamiento significa que te vas a encontrar rápidamente en una relación abusiva y tóxica.
  5. No te obsesiones: No te obsesiones por algo que no puedes cambiar. En vez de esto, céntrate en cuidar de tu propio bienestar físico, emocional y mental y cuidar a los niños afectados en caso necesario. Es doloroso ver como un ser querido destroza su vida. Muchas veces, la cosa más compasiva que puedas hacer es permitir que el adicto al alcohol experimente las consecuencias de sus acciones. Asegura de tener muy claro lo que sí aceptas y lo que no. Comunícaselo a la persona adicta de la manera más clara y responsable posible, cuando está sobria.
  6. Anímale a que acepte ayuda: Un buen primer paso podría ser comprar nuestro libro “Es fácil vivir sin alcohol… ¡si sabes cómo” y dejarlo en un sitio visible y/o animarle a que lo lea.

Autor: Geoffrey Molloy

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