LO QUE DICE LA CIENCIA SOBRE LOS LÁCTEOS

Rhea Sivi ofrece unas puntualizaciones en cuanto al artículo “¿Cómo responder al típico que dice que la leche es mala?”: publicado el 25 de Junio en el País.

En los comienzos del artículo el periodista da la impresión que nos va a dar los dos lados del debate “la leche – buena o la leche – mala”. Aunque cede en algún “puntillo”, su mensaje final es que la leche es un alimento completo y saludable. No admiro la razón de ser del artículo, pero sí reconozco la destreza del autor; su manipulación del lector es una auténtica obra de arte.

Vamos a tratar varios puntos expuestos en el artículo:

1. El término “típico” utilizado en el titular considero que es despectivo hacia los muchos científicos altamente cualificados que apoyan el argumento en contra la leche. El periodista cita a Giuseppe Russolillo, el presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas: “La comunidad científica y en particular los nutricionistas, vemos la leche como un alimento biológicamente completo y muy apto para el consumo humano.” Existe otra comunidad científica con credenciales que darían mil vueltas a este señor, que concluye que no existe ningún argumento válido para comer lácteos y abundantes razones para evitarlos. Lo que diferencia a estos científicos es que basan sus recomendaciones en estudios científicos independientes. Cito como primer ejemplo, Dr. John McDougall, un médico reconocido en EEUU. Después de haber estudiado la mayoría de la ciencia sobre la nutrición publicada desde principios del siglo 20, Dougall llegó a la conclusión de que los cereales, féculas, verduras y fruta eran los ideales para la nutrición del ser humano concluyendo también que los lácteos sólo añaden más calorías, grasa, proteína animal, colesterol, sodio, microbios y contaminantes químicos. Han llegado a conclusiones parecidas Dean Ormish, médico, autor y presidente del “Preventive Medicine Research Institute”, Caldwell Esseltyn un cirujano cardiólogo que después de una carrera en cirugía ha optado por la alimentación adecuada como mejor herramienta para las enfermedades de corazón. Cito también a T. Colin Campbell, PhD, responsable principal y autor de “The China Study” el estudio de nutrición más extenso y completo que se ha llevado acabo jamás.*

2Cuando trata la intolerancia a la lactosa el periodista concluye: “la digestión de la lactosa parece más una ventaja evolutiva que un inconveniente…”. Sobre este punto vamos a emplear nuestro sentido común. Si dos tercios de la población no tolera la lactosa (como el propio autor reconoce en el artículo)… es decir si dos tercios de la población en este planeta sufre diarrea, vómitos cuando consume leche, me parece que hay un mensaje bastante claro aquí. El hecho de que cierto porcentaje de la población sea tolerante a la lactosa no significa que debería consumir la leche. El periodista quita importancia a la relación entre los lácteos y las alergias. Sin embargo, es un problema muy serio. La leche contiene más de 25 diferentes proteínas que pueden provocar reacciones adversas en los humanos1. Nuestro sistema inmunológico percibe estas proteínas extrañas como invasores, como un virus o bacteria y lanza un ataque como respuesta como en el caso también de la diabetes tipo 12 y en el caso de muchas alergias y enfermedades autoinmunes como por ejemplo artritis reumatoide, lupus, la enfermedad de Crohn, hasta esclerosis múltiple. The National Library of Medicine proporciona las referencias: www.nlm.nih.gov. Busca “cow’s milk”  y cualquiera de estas enfermedades. (Hay bastante información en español también.)

1(Bahna S. allergies to Milk. Gune and Stratton, New York).

2(Work Group on Cow’s Milk Protein and Diabetes Mellitus.  Infant feeding practices and their possible relationship to the etiology of diabetes mellitus.  Pediatrics 94:752, 1994.)

3. Sobre el tema si “La leche produce mocos y favorece los resfriados” dice el periodista: “Sobre esto la comunidad científica no alberga dudas. Es un mito sin fundamento alguno.” No es un mito; existe buen número de estudios que demuestran la relación entre las proteínas de la leche de vaca y la rinitis, otitis y el asma3.

3(Juntti H. Cow’s milk allergy is associated with recurrent otitis media during childhood.  Acta Otolaryngol. 1999;119(8):867-73. Tikkanen S.  Status of children with cow’s milk allergy in infancy by 10 years of age.  Acta Paediatr. 2000 Oct;89(10):1174-80.)

4. El periodista minimiza la relación estudiada entre la leche y el cáncer. El consumo de productos animales aumenta el nivel de factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) en tu cuerpo. La tecnología moderna empleada en la industria láctea ha conseguido que los lácteos ahora contengan aún más de este estimulante. Se utiliza porque estimula la producción de la leche4. El IGF-1 no se destruye con la pasteurización5. El efecto global es que parece que los lácteos aumentan los niveles de IGF-1 en el cuerpo más que cualquier otro alimento6. La industria vende esto como un efecto beneficioso ya que IGF-1 estimula el crecimiento óseo. Sin embargo, el Factor de crecimiento insulínico tipo 1 promueve el cáncer. El  hecho es que este promotor de crecimiento ha sido fuertemente relacionado con el desarrollo del cáncer de mama, próstata, pulmón y colon7. Un exceso de IGF-1 estimula la proliferación de células e inhibe la muerte de células – algo que claramente no interesa cuando estamos hablando de células cancerígenas.

El IGF-1 no es el único culpable. La mayoría de los lácteos tienen un elevado contenido de grasas saturadas – el sospechoso número uno en cuanto a la causa de la mayoría de los cánceres comunes en sociedades occidentales (por ejemplo, mama, próstata, colon, riñón y páncreas.) Estudios recientes han relacionado la lactosa y grasa de la leche con el cáncer de ovarios8 y que el calcio en la leche baja las concentraciones de una forma específica de vitamina D que protege contra el cáncer de próstata elevando el riesgo global9.

Está demostrado que los estrógenos también están involucrados en cánceres de los órganos reproductivos como por ejemplo mama y útero. Las vacas se ordeñan incluso cuando están embarazadas que es cuando segregan elevadas cantidades de estrógenos en la leche10.

4(Mepham TB.  Safety of milk from cows treated with bovine somatotropin.  Lancet. 1994 Jul 16;344(8916):197-8. Juskevich JC.  Bovine growth hormone: human food safety evaluation.  Science. 1990 Aug 24;249(4971):875-84.)

5(Mepham TB.  Safety of milk from cows treated with bovine somatotropin.  Lancet. 1994 Jul 16;344(8916):197-8. Juskevich JC.  Bovine growth hormone: human food safety evaluation.  Science. 1990 Aug 24;249(4971):875-84.)

6(Holmes MD.  Dietary correlates of plasma insulin-like growth factor I and insulin-like growth factor binding protein 3 concentrations.  Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2002 Sep;11(9):852-61.)

7(Yu H. Role of the insulin-like growth factor family in cancer development and progression.  J Natl Cancer Inst. 2000 Sep 20;92(18):1472-89.)

8(Cramer DW, Harlow BL, Willet WC. Galactose consumption and metabolism in relation to the risk of ovarian cancer. Lancet 1989;2:66-71. Mettlin CJ, Piver MS: A case-control study of milk-drinking and ovarian cancer risk. American Journal of Epidemiology 132(5): 871-876, 1990.)

9(Giovannucci E. Calcium and fructose intake in relation to risk of prostate cancer.  Cancer Res. 1998 Feb 1;58(3):442-7. Chan J. Dairy products, calcium, and prostate cancer risk in the Physicians’ Health Study.  Am J Clin Nutr. 2001 Oct;74(4):549-54.)

10(Janowski T.  Mammary secretion of oestrogens in the cow.  Domest Anim Endocrinol. 2002 Jul;23(1-2):125-37.)

5. Hablando nuevamente de las grasas saturadas, voy a citar al periodista textualmente: “para empezar hay lácteos desnatados que prácticamente no tienen ninguna grasa. Entre los demás, los hay con porcentajes modestos (un 3,6% la leche entera, alrededor de un 3% en el caso de un yogur no descremado) y realmente abultados, como el queso (muchos de ellos superan el 30%. Este es un terreno resbaladizo…”

Y concluye citando a un tal Juan Revenga que “aunque durante un tiempo se pensó que todas las grasas saturadas eran malas, nuevos estudios están mostrando que no se puede generalizar y que las lácteas pueden ser incluso beneficiosas para la salud.” Primera pregunta: si la leche de vaca de verdad fuese un alimento tan completo y maravilloso ¿por qué quitarle parte de su contenido? – primero la lactosa, ahora la grasa…

¡OJO! Proporcionalmente incluso los lácteos desnatados o semidesnatados siguen conteniendo más grasa saturada de lo que nos conviene. Por ejemplo, desnatados con la etiqueta 1%. ¿Qué significa esto? Significa que 13% de las calorías totales corresponden a grasa saturada.

La que conocemos como 2% – significa que el 23% de las calorías corresponden a grasa saturada.

6. En cuanto a la relación entre la Leche y Osteoporosis dice el periodista: La School of Public Health of Harvard concluye que el consumo de lácteos y calcio parece “reducir el riesgo de osteoporosis”, como señalan decenas de investigaciones”. Pincha en el enlace y verás que Harward School of Public Health NO DICE ESTO. Hay dos posibles explicaciones: o bien el periodista no entiende inglés, o bien está despistando al lector a propósito.

La osteoporosis está causada por varios factores. Sin embargo, el factor más importante es la dieta – especialmente la cantidad de proteína animal y ácido en los alimentos que comemos11. Los alimentos con mayor carga renal ácida son la carne, pescado, marisco y quesos duros. Por ejemplo, el parmesano es uno de los alimentos más ácidos que podemos comer12. Una vez consumido, este ácido tiene que ser forzosamente neutralizado en el organismo (la mayoría de las reacciones bioquímicas del cuerpo requieren un pH neutro). La mayoría de la fruta y verduras hacen esto ya que dejan un residuo “alcalinizante” en el cuerpo. Sin embargo, ya que la dieta del típico “occidental” es tan deficiente en frutas y verduras y tan elevado en alimentos acidificantes, la responsabilidad de neutralizar este exceso de acidez cae sobre los huesos que tienen que disolverse para segregar materiales alcalinizantes.

A nivel mundial la mayor incidencia de fracturas de cadera se encuentra entre poblaciones que consumen la mayor cantidad de alimentos de animal incluyendo lácteos – por ejemplo EEUU, Canadá, Noruega, Suecia, Australia, etc13. La menor incidencia está entre personas que comen poco o ningún lácteo. Coincide que estas poblaciones consumen menos calcio también. (Como por ejemplo, poblaciones de Asia y África rural).

Hay buen  número de experimentos publicados en los años 80 que demuestran que un exceso de proteína causa la pérdida de hueso y que aumentar la cantidad de calcio ofrece poca o ninguna protección14.

Incluso científicos contratados por la propia industria láctea saben que la proteína animal daña los huesos. En 1985 “The National Dairy Council” (El Consejo Nacional de Lácteos) en Estados Unidos financió un estudio científico para demostrar el efecto de los lácteos en la salud de los huesos. El estudio investigó los efectos de la leche sobre señoras pos-menopáusicas. Las señoras que recibieron 3 vasos de leche desnatada durante un año perdieron DOS VECES MÁS HUESO que las señoras que no la tomaban. Escribieron los propios autores:

Puede que el contenido proteínico de la leche tenga un efecto negativo sobre el balance de calcio, posiblemente por un aumento de pérdida de calcio a través de los riñones… puede que se deba al 30% de aumento de ingesta de proteínas en la leche.15

El “Norte” que se pierde es que lo que importa para la salud de nuestros huesos, no es tanto encontrar una manera de ingerir suficiente calcio. Una dieta basada en cereales, legumbres, verduras y fruta cubrirá nuestros requisitos de sobra. El problema es cómo agarrarnos a este calcio, es decir, lo que importa es el balance de calcio en nuestros cuerpos – algo que explico en detalle en mi libro (¿Cómo pierdo peso si soy un comilón?)

11(Maurer M.  Neutralization of Western diet inhibits bone resorption independently of K intake and reduces cortisol secretion in humans. Am J Physiol Renal Physiol. 2003 Jan;284(1):F32-40. Remer T.  Influence of diet on acid-base balance.  Semin Dial. 2000 Jul-Aug;13(4):221-6. Frassetto L.   Diet, evolution and aging–the pathophysiologic effects of the post-agricultural inversion of the potassium-to-sodium and base-to-chloride ratios in the human diet.  Eur J Nutr. 2001 Oct;40(5):200-13.)

12(Remer T. Potential renal acid load of foods and its influence on urine pH.  J Am Diet Assoc. 1995 Jul;95(7):791-7.)

13(Abelow B.  Cross-cultural association between dietary animal protein and hip fracture: a hypothesis.  Calcific Tissue Int 50:14-8, 1992. Frassetto LA .  Worldwide incidence of hip fracture in elderly women: relation to consumption of animal and vegetable foods. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2000 Oct;55(10):M585-92.)

14(McDougall J.  The Great Debate.  High vs. low protein.  www.drmcdougall.com)

15(Recker RR.  The effect of milk supplements on calcium metabolism, bone metabolism and calcium balance.  Am J Clin Nutr. 1985 Feb;41(2):254-63.) 

7. El periodista concluye con el argumento… “sepa que es un alimento completo cuyo consumo habitual presenta gran cantidad de beneficios en cantidades moderadas”.

Y proporciona un enlace a un blog donde se puede leer el siguiente texto: “Lo que dice la Ciencia para adelgazar”… es que: los lácteos son saludables y se asocian a una menor mortalidad…”

¡Bobadas!… la epidemiología y un número importante de estudios independientes concluyen lo contrario. Ver las referencias a continuación.

El artículo en el País fue escrito con motivo del Día Internacional de los Lácteos.

¿Por qué no anunciar el “Día Internacional de la Zanahoria”? ¿Cuántos millones de euros se podrían lanzar para esta campaña?

*The China Study Se trata de un proyecto masivo emprendido entre la Academia de Medicina Preventiva del Ministerio de Salud en China, la Universidad de Oxford del Reino Unido y la Universidad de Cornell de Estados Unidos. La conclusión final es que las poblaciones que consumen comida mayoritariamente de origen animal manifiestan mayor incidencia de enfermedades crónicas – las típicas de occidente – obesidad, cáncer de todo tipo, enfermedad cardiovascular, diabetes, enfermedades autoinmunes, etc. The China Study demuestra que las poblaciones que comen una dieta principalmente vegetariana, pero no totalmente, utilizando los alimentos animales más como condimento, tienden a demostrar mejor salud, menor incidencia de sobrepeso y obesidad y evitar padecer estas enfermedades crónicas.

En el siguiente enlace el lector llega a la Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU. www.nlm.nih.gov donde puede leer los resúmenes de la mayoría de estos estudios e incluso conseguir el estudio original.1)  Dairy Management Inc.™. http://www.dairycheckoff.com/news/release-012403.asp2)  Wong S. Recalls of foods and cosmetics due to microbial contamination reported to the U.S. Food and Drug Administration. J Food Prot 2000 Aug;63(8):1113-63)  Chapman PA.  Sources of Escherichia coli O157 and experiences over the past 15 years in Sheffield, UK.  Symp Ser Soc Appl Microbiol. 2000;(29):51S-60S.4)  Lund BM.  Pasteurization of milk and the heat resistance of Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis: a critical review of the data.  Int J Food Microbiol. 2002 Jul 25;77(1-2):135-45.5)  Gonda M.  Bovine immunodeficiency virus.  AIDS. 1992 Aug;6(8):759-766)  Sargeant JM. Associations between farm management practices, productivity, and bovine leukemia virus infection in Ontario dairy herds.  Prev Vet Med. 1997 Aug;31(3-4):211-21.7)  VanLeeuwen JA,.  Seroprevalence of infection with Mycobacterium avium subspecies paratuberculosis, bovine leukemia virus, and bovine viral diarrhea virus in maritime Canada dairy cattle.  Can Vet J. 2001 Mar;42(3):193-8.

8)  Trono KG. Seroprevalence of bovine leukemia virus in dairy cattle in Argentina: comparison of sensitivity and specificity of different detection methods. Vet Microbiol. 2001 Nov 26;83(3):235-48.

9)  Hursting SD.  Diet and human leukemia: an analysis of international data.  Prev Med. 1993 May;22(3):409-22.

10)  Howell MA.  Factor analysis of international cancer mortality data and per capita food consumption.  Br J Cancer. 1974 Apr;29(4):328-36.

11)  Kristensen P.  Incidence and risk factors of cancer among men and women in Norwegian agriculture.  Scand J Work Environ Health. 1996 Feb;22(1):14-26.

12)  Reif J.  Cancer risks in New Zealand farmers.  Int J Epidemiol. 1989 Dec;18(4):768-74.

13)  Blair A.  Leukemia cell types and agricultural practices in Nebraska.  Arch Environ Health. 1985 Jul-Aug;40(4):211-4.

14)  Donham KJ.  Epidemiologic relationships of the bovine population and human leukemia in Iowa. Am J Epidemiol. 1980 Jul;112(1):80-92.

15)Jacobs RM.  Detection of multiple retroviral infections in cattle and cross-reactivity of bovine immunodeficiency-like virus and human immunodeficiency virus type 1 proteins using bovine and human sera in a western blot assay.  Can J Vet Res. 1992 Oct;56(4):353-9.

16)  Johnson J. Molecular biology and pathogenesis of the human T-cell leukaemia/lymphotropic virus Type-1 (HTLV-1). Int J Exp Pathol. 2001 Jun;82(3):135-47.

17)  Whetstone CA.  Examination of whether persistently indeterminate human immunodeficiency virus type 1 Western immunoblot reactions are due to serological reactivity with bovine immunodeficiency-like virus. J Clin Microbiol. 1992 Apr;30(4):764-70.

18)  Ferrer JF.  Milk of dairy cows frequently contains a leukemogenic virus.  Science. 1981 Aug 28;213(4511):1014-6.

19)  Nuotio L. Eradication of enzootic bovine leukosis from Finland. Prev Vet Med. 2003 May 30;59(1-2):43-9.

20)  Work Group on Cow’s Milk Protein and Diabetes Mellitus.  Infant feeding practices and their possible relationship to the etiology of diabetes mellitus.  Pediatrics 94:752, 1994.

21)  Iacono G.  Intolerance of cow’s milk and chronic constipation in children. N Engl J Med. 1998 Oct 15;339(16):1100-4.

22)  Yimyaem P.  Gastrointestinal manifestations of cow’s milk protein allergy during the first year of life. J Med Assoc Thai. 2003 Feb;86(2):116-23.

23)  Juntti H. Cow’s milk allergy is associated with recurrent otitis media during childhood.  Acta Otolaryngol. 1999;119(8):867-73.

24)  Tikkanen S.  Status of children with cow’s milk allergy in infancy by 10 years of age.  Acta Paediatr. 2000 Oct;89(10):1174-80.

25)  Oranje AP.  Natural course of cow’s milk allergy in childhood atopic eczema/dermatitis syndrome. Ann Allergy Asthma Immunol. 2002 Dec;89(6 Suppl 1):52-5.

26)  Bahna S.  Allergies to Milk.  Grune and Stratton, New York.

27)  School Milk Pilot Test: http://www.nationaldairycouncil.org/lvl04/nutrilib/relresearch/pilot_test2.html

28)   Results of School Milk Pilot Test:  http://www.nutritionexplorations.org/sfs/pilot.asp

29) Greg Miller’s Comments on Obesity:  http://www.dairycheckoff.com/check/hl0103.asp

30)  Parikh SJ.  Calcium intake and adiposity.  Am J Clin Nutr. 2003 Feb;77(2):281-7.

31)  Barr SI. Increased dairy product or calcium intake: is body weight or composition affected in humans?  J Nutr. 2003 Jan;133(1):245S-248S.

32)  Barr SI.  Effects of increased consumption of fluid milk on energy and nutrient intake, body weight, and cardiovascular risk factors in healthy older adults.  J Am Diet Assoc. 2000 Jul;100(7):810-7.

33)  Baylin A. Adipose tissue biomarkers of fatty acid intake.  Am J Clin Nutr. 2002 Oct;76(4):750-7.

34)  National Medical Association: http://www.dairycheckoff.com/check/hl0403.asp#c

35)  Bertron P.  Racial bias in federal nutrition policy, Part I: The public health implications of variations in lactase persistence.  J Natl Med Assoc. 1999 Mar;91(3):151-7.

36)  Schecter A.  Dioxins in U.S. food and estimated daily intake. Chemosphere. 1994 Nov-Dec;29(9-11):2261-5.

37)  Maurer M.  Neutralization of Western diet inhibits bone resorption independently of K intake and reduces cortisol secretion in humans. Am J Physiol Renal Physiol. 2003 Jan;284(1):F32-40.

38)  Remer T.  Influence of diet on acid-base balance.  Semin Dial. 2000 Jul-Aug;13(4):221-6.

39)  Frassetto L.   Diet, evolution and aging–the pathophysiologic effects of the post-agricultural inversion of the potassium-to-sodium and base-to-chloride ratios in the human diet.  Eur J Nutr. 2001 Oct;40(5):200-13.

40)  Remer T. Potential renal acid load of foods and its influence on urine pH.  J Am Diet Assoc. 1995 Jul;95(7):791-7.

41) Abelow B.  Cross-cultural association between dietary animal protein and hip fracture: a hypothesis.  Calcific Tissue Int 50:14-8, 1992.

42)  Frassetto LA .  Worldwide incidence of hip fracture in elderly women: relation to consumption of animal and vegetable foods. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2000 Oct;55(10):M585-92.

43)  McDougall J.  The Great Debate.  High vs. low protein.  www.drmcdougall.com

44)  Recker RR.  The effect of milk supplements on calcium metabolism, bone metabolism and calcium balance.  Am J Clin Nutr. 1985 Feb;41(2):254-63.

45)  Munger RG.  Prospective study of dietary protein intake and risk of hip fracture in postmenopausal women.  Am J Clin Nutr. 1999 Jan;69(1):147-52.

46) Massey LK.  Dietary animal and plant protein and human bone health: a whole foods approach. J Nutr. 2003 Mar;133(3):862S-865S.

47)  Teegarden D.  Dietary calcium, protein, and phosphorus are related to bone mineral density and content in young women. Am J Clin Nutr. 1998 Sep;68(3):749-54.

48)  Kerstetter JE.  Low protein intake: the impact on calcium and bone homeostasis in humans.  J Nutr. 2003 Mar;133(3):855S-861S.

49)  New SA.  Calcium, protein, and fruit and vegetables as dietary determinants of bone health.  Am J Clin Nutr. 2003 May;77(5):1340-1.

50)  Kanis JA.  The use of calcium in the management of osteoporosis.  Bone. 1999 Apr;24(4):279-90.

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53)  Mepham TB.  Safety of milk from cows treated with bovine somatotropin.  Lancet. 1994 Jul 16;344(8916):197-8.

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61)  Giovannucci E. Calcium and fructose intake in relation to risk of prostate cancer.  Cancer Res. 1998 Feb 1;58(3):442-7.

62)  Chan J. Dairy products, calcium, and prostate cancer risk in the Physicians’ Health Study.  Am J Clin Nutr. 2001 Oct;74(4):549-54.

63)  Janowski T.  Mammary secretion of oestrogens in the cow.  Domest Anim Endocrinol. 2002 Jul;23(1-2):125-37.

64)  J Pennington.  Bowes & Church’s Food Values of Portions Commonly Used.  17th Ed. Lippincott. Philadelphia- New York. 1998.

65)  Weisburger J.  Eat to live, not live to eat.  Nutrition 2000; 16:767-73.

 

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