La Creatividad En La Cocina

La creatividad en la cocina + receta: Crema de Avena con manzana rallada y especias

“La creatividad es la generación de nuevas ideas o conceptos, de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales” -Wikipedia-

¿Y si… la creatividad en la cocina pudiera darnos soluciones para cambiar nuestros hábitos nutritivos no tan positivos… y si…? ¿Las  Soluciones originales, tuvieran el poder de motivarnos, darnos la constancia que necesitamos para mantener una alimentación saludable que genera cambios positivos en nuestra salud?

¿Y si… sólo tuviéramos que experimentar la creatividad en la cocina para incorpora hábitos alimentarios saludables que se quedan con nosotros a largo plazo?

Hace unas semanas que estoy pensando en escribir un post que pueda inspirarnos, si no lo hacemos ya… a ser más creativos en nuestra vida y  en nuestra cocina, en nuestros platos que comemos en el día a día.

Una de las pautas claves que recomiendo en las consultas de nutrición y que experimentamos de primera mano en los cursos y en los retiros que organizamos es buscar la creatividad en cada plato que vamos a comer. Que nuestros platos no sean sólo nutrientes que debemos comer porque es “lo que nos va bien”… que sean un manjar para todos nuestros sentidos.

Sin embargo, en el último año me he ido dando cuenta de que esta clave, por muy “simple” que parezca no es siempre tan fácil de seguir.

Un ejemplo práctico: Llega una Persona X a la consulta, entre sus objetivos está:

  • Equilibrar el peso de forma consciente y saludable.
  • Incorporar pautas que promuevan la salud general.
  • Aprender a crear menús saludables para toda la familia.

X tiene por delante 4 semanas para darle la vuelta a sus hábitos alimentarios, crear cambios positivos para llegar hacia sus objetivos. X tiene muchas ganas, vuelve a casa con las pautas nuevas, unas hojas con enlaces a recetas, un ejemplo con fotos visuales de lo que podría parecerse su desayuno, su comida, su cena y  sus “todo lo que va por el medio” y un “Menú Tipo2” (un  ejemplo de una semana con más ideas de recetas).

A la semana X me reenvía su Menú Tipo y unas fotos que lo acompañan para poder ver cantidades. (Este paso es muy importante para ver si han entendido lo que se plasmó en la primera consulta  y que se ha de seguir durante las primeras 4 semanas.)

Me suelo encontrar con dos tipos de respuestas con dos tipos de actitudes opuestas:

  1. ACTITUD 1: MOTIVADO y con ganas de EXPERIMENTAR y probar: sus platos son variados, llenos de colores, texturas. La persona se ha puesto a elaborar recetas nuevas, a probar cosas distintas, hasta ese ingrediente que había dejado de tomar de pequeño; ahora le encanta, simplemente le dio la vuelta. Sigue motivado y con ganas de seguir poco a poco incorporando cambios.
  2. ACTITUD 2: MOTIVADO pero no EXPERIMENTA. Ni se pone creativo en sus platos. Su menú sí es variado, pero muy soso. Suele estancarse con la idea de que una dieta es aburrida y monótona y que ese es el camino para llegar a sus objetivos. Es un sacrificio dejar de comer alimentos procesados. Normalmente esta actitud hace que a la semana haya vuelto a sus hábitos anteriores.

¿Que cambia entre la ACTITUD 1 y la ACTITUD 2?

Si, ambos han introducido cambios, pero la creatividad de 1 y sus ganas de experimentar algo diferente probablemente le ayudarán a ser más constante para llegar a sus objetivos: quizás es bajar de peso, quizás es subirlo, quizás es regular el tránsito intestinal, sentirnos más fuertes o con más energías… independientemente de cual sea nuestro objetivo, una de las pautas claves para llegar a ellos es tener una ACTITUD de creatividad y experimentación.

Con la Actitud 2 sí, la persona suele estar motivada pero no ha priorizado sus objetivos nutricionales. No es fácil sustentar una dieta basada en una ensalada sosa, en un plato de verduras al vapor sin gracia o un trozo de pechuga de pavo a la plancha o un arroz integral,  aunque sean ricos, a la larga.   Y ¡ojo! que no digo que esto no sea una buena opción para una comida, me refiero a que es muy difícil sustentar una “dieta” cuando nos aburre, cuando echamos de menos nuestros hábitos anteriores.

Para ser constantes en algo, nos debe de motivar, nos debe de sorprender, debemos sentir que estamos aprendiendo algo nuevo a la  vez que generamos cambios.

Algunas recomendaciones claves para llevar una alimentación consciente, saludable y creativa…

  • Prueba cosas totalmente nuevas. A veces. No sigas una receta al pie de la letra. En ocasiones es divertido soltar las reglas: una pizca de L + otra de R + dos cucharadas de K + un manojo de O = a un plato único con tu propio sello.
  • Evita caer en el plato aburrido de aquella dieta que probaste hace un tiempo. Suele ser algo así como: ensalada sosa, verduras al vapor sosas y un trozo de pollo o pescado más soso todavía… en vez de eso prueba:

Una ensalada en la que añades más de 5 colores: ralla las hortalizas/verduras, córtalas a cuadraditos, en rodajas, en finas láminas… Añádeles, semillas de sésamo, de girasol, de calabaza, quizás unas hojas de menta fresca o albahaca, u orégano….  y  ¿qué tal si le añadimos a esta ensalada un aliño que tarda literalmente 3 minutos en hacerse?  1 cucharada de miel, el zumo de media naranja, 3 cucharadas de aceite de oliva “del bueno”, 2 cucharadas de Módena, quizás un poco de mostaza o un poco de tahini… ¿y qué tal unas fresas?

Y en vez de las verduras al vapor soooosass ¿qué tal unas verduras al vapor, en su punto crujiente, “al dente”… con un poquito de aceite de oliva virgen  y… unas almendras tostadas y especiadas con cúrcuma, jengibre, guindilla?

¿Y si en vez de ese trozo de pollo o pescado a la plancha, hago “papillote”, con verduras al horno… y mientras está en el horno me doy una ducha de agua caliente para reponerme después de un largo día…? ¿Y cuando tengo ganas de dulce no compro lo primero que me apetezca y pongo un poco de chocolate del 80% al baño maría y baño unas fresas dentro… o unas frambuesas?

  • No hace falta que sea muy laborioso ni que pases días pensando en cómo crear ese plato perfecto. Sí, requiere tener los ingredientes adecuados a mano.
  • Si tienes peques en casa, de vez en cuando deja que sean ellos el chef principal y si no los tienes, pídeles prestados a tu hermana/o, amiga, vecina… y ponte a experimentar con ellos. Haz “cupcakes”, pasteles, espaguetis de calabacín… Permíteles que escojan los ingredientes que quieren usar. Uno de mis momentos favoritos es pasar un rato con mi sobrino Yeray en la cocina. Da igual lo que vamos a hacer, todo el proceso es muy especial. Siempre me acabo sorprendiendo por los resultados que creamos, generando la situación del “¿y por qué no?”
  • Bienvenidos sean los colores. Aparte de alegrarnos el sentido de la vista, sus pigmentos están llenos de vitaminas, minerales, oligoelementos… con propiedades beneficiosas para nuestras células: rojos, naranjas, verdes, amarillos, violetas, negros, marrones, tenemos toda la paleta de colores que podamos imaginar.
  • Añade especies, indias, africanas, europeas… Usa hierbas frescas, orégano, tomillo, albahaca. Pica frutos secos y espolvoréalos encima de tus ensaladas, encima de tus cremas de verduras, de tus desayunos…
  • Lee libros de recetas, blogs. Inspírate de la creatividad y el paladar de otros.
  • Experimenta y equivócate.

Este pequeño gesto de creatividad en la comida aparte de deleitarnos con sorpresas, nos ayudará a aliviar el estrés a pensar de forma más positiva. Fortalecemos el sistema inmunológico y mejoramos la salud.

 

Crema de Avena (Gachas o “Porridge”) con manzana rallada y especias.

Os comparto la receta de gachas de avena que hicimos en nuestro último retiro y que varios me habéis escrito para la receta. Aquí va.  Es muy sencillo, rápido y una delicia. Mmmmm y podéis encontrar la receta del bizcocho de calabacín y pera de la foto en este enlace. Aprovecho para agradecer a Txell y Clarita por compartir delantal conmigo y ayudarme a crear tantas comidas tan ricas para 21 ombligos. Gracias, gracias por convertir la cocina en un lugar tan  cálido y tranquilo…

¡Ahora sí!

Para las gachas:

  • 1 taza de copos de avena finos
  • ½ taza de leche de almendras
  • 1 taza de agua
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de jengibre en polvo
  • La piel de una naranja ( sólo la parte naranja)

Para la manzana rallada:

  • 1 manzana grande
  • Zumo de ½ limón
  • Semillas de calabaza y girasol tostadas y picadas
  • Un puñado de higos secos cortados en láminas

Para espolvorear por encima:

  • Mantequilla de almendras, tahini…
  • Coco rallado tostado, cacao puro
  • Semillas de girasol y de calabaza tostadas…
  • Nueces, avellanas, almendras
  • Miel…

 

Elaboración:

Primero cocemos el “porridge” (las gachas). Metemos en una cazuela pequeña el agua, la leche, los copos de avena y la sal. Es importante que el agua esté fría – es decir, no calentarla primero. Cocemos a fuego lento, mezclando constantemente hasta conseguir una crema. Añadimos agua al gusto para conseguir la textura deseada. Lo metemos en un bol, incorporamos la cúrcuma, la canela, el jengibre y la ralladura de la piel de naranja.

 

Rallamos la manzana y le añadimos el zumo de limón, las semillas y los higos. Añadimos esta mezcla al bol de avena y lo espolvoreamos con los ingredientes que más nos apetezca.

¡¡Espero que lo disfrutéis,  que le deis el toque que creáis necesario y lo compartáis con nosotras!!

 

 

¡Salud, alegría y Creatividad para todos!

Autora: Kiira Cabrera

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