Good News And Bad News

LA FELICIDAD – BUENAS Y MALAS NOTICIAS

UN SIMPLE EJERCICIO PARA RESTAURAR EL EQUILIBRIO MENTAL

La Felicidad – Las Buenas Noticias y Las Malas Noticias

Las Malas Noticias

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado gran felicidad. Estoy seguro que estarás de acuerdo conmigo cuando digo que sentirse feliz es una experiencia muy agradable y por tanto es normal que queramos más. Hoy en día, libros sobre la felicidad están muy de moda. De hecho se ha escrito tanto sobre la felicidad y hay tantos malentendidos sobre la felicidad que muchos han llegado a creer que deberíamos sentirnos felices y con compasión la mayor parte del tiempo y que la felicidad sea la “configuración por defecto” de nuestros cerebros. Irónicamente esta creencia puede convertirse fácilmente en una fuente de infelicidad por preguntarnos por qué no nos sentimos tan felices como deberíamos sentirnos.

Las malas noticias son que la felicidad no es la configuración por defecto del cerebro. Nuestros cerebros han evolucionado no para hacernos felices, sino para mantenernos a salvo, para asegurarse que sobrevivamos. Para hacer esto el cerebro tiene que estar en vigilancia por amenazas (reales y potenciales) – los aspectos negativos, las cosas que no están bien en nuestro alrededor. Esto significa que nuestra atención está atraída naturalmente a ver lo que no está bien, y no lo que sí, está bien. Por consecuencia no nos fijamos en los aspectos maravillosos de nuestras vidas ya que tendemos a no ver las muchas cosas buenas alrededor de nosotros.

 

Las Buenas Noticias

Las buenas noticias son un fenómeno llamado la “plasticidad neuronal”. Durante muchos años se supuso que el cerebro que tienes cuando llegas a la madurez es el cerebro que tendrás durante el resto de la vida.  Sin embargo, durante los últimos veinte años, los avances en la tecnología de la medicina han demostrado que si gestionamos dónde prestamos nuestra atención y si repetimos ciertos ejercicios, podemos “modificar las conexiones” de nuestros cerebros, es decir, podemos cambiar la mismísima estructura de nuestros cerebros. Experimentamos esto de cierta manera cuando adquirimos una nueva habilidad como por ejemplo, montar en bici, hacer surf o tocar un instrumento. La repetición hace que el comportamiento se vuelva automático.

Así que también podemos desplazar la parcialidad de nuestro cerebro para que experimente mayor sentido de felicidad si repetimos ciertos ejercicios muy sencillos en cuanto a nuestro comportamiento y en dónde prestamos nuestra atención.

 

La Práctica

Estos ejercicios no tienen por qué ser complicados, tampoco necesitas ningún equipo especial. Simplemente, cada equis, para y pregúntate: “¿Qué hay de bueno en este momento?” Pruébalo ahora. No recites de un tirón y no pienses en un listado de cosas que deberían hacerte sentir bien. Que sea real. Verdaderamente mira, observa, observa dentro de ti mismo. “¿Qué hay de bueno dentro de mí ahora mismo?” Y fuera: “¿Qué hay de bueno fuera de mí ahora mismo?” Lo podrías simplificar aún más y preguntarte “¿Qué hay de bueno ahora y aquí?” o tal vez podrías preguntarte “¿Qué es lo que me encanta?”

A veces, la respuesta llegará muy fácilmente. En otros momentos, tenemos que trabajar un poco más duro. Puede que incluso experimentes resistencia al hacer esto ya que sientes que de alguna manera podría hacerte demasiado vulnerable. Esta es la cautela natural de tu cerebro. Todos probablemente hemos experimentado algo parecido a esto; puede ocurrir cuando nos damos cuenta de que no estamos preocupados por nada en particular, y luego empezar a preocuparnos por no estar preocupados – que hay algo que no hemos visto.

Prueba estos ejercicios sencillos y observa qué tal. Adopta una actitud de curiosidad abierta. Experimenta, permite que la experiencia sea tu maestro.

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