La felicidad – un estado “emergente”

la felicidadSe ha escrito tanto sobre la felicidad, sobre cómo ser feliz; hay tantos estudios sobre lo que hacen felices a las personas. Incluso existe un hombre que ha sido nombrado el hombre más feliz del mundo. Vivimos en una época en la que estamos obsesionados con la felicidad. Incluso existe toda una rama de psicología (psicología positiva) dedicada a la felicidad, el bienestar y a sus causas. Hemos llegado al punto en el que damos por hecho que deberíamos ser felices; que la felicidad debería ser nuestra configuración por defecto. A pesar de esto, vivimos en una sociedad en la que los niveles de ansiedad, estrés y depresión nunca han sido tan altos y siguen aumentando.

Lo que muchos de tales artículos no mencionan es que la felicidad no es algo que puedes forzar; de hecho la felicidad surge cuando dejamos de preocuparnos de ser felices o preguntarnos que deberíamos sentirnos más felices. En muchas ocasiones me hacen la siguiente pregunta: “Tengo todo – una familia, trabajo, amigos – verdaderamente no me falta nada – así que ¿Por qué no me siento más feliz?” Si no te sentías infeliz ya antes de hacer esta pregunta, entonces puedes estar seguro de que te sentirás aún menos feliz después de hacerla.

Esta preocupación por la felicidad es algo bastante reciente ya que durante muchas generaciones para muchas personas, la tarea de simplemente sobrevivir fue una ocupación de tiempo completo. La pregunta “¿Soy lo suficientemente feliz?” es un lujo que sólo podemos permitirnos una vez nuestras necesidades básicas han sido cubiertas. 

Nuestra búsqueda por la felicidad tiene lugar en una sociedad consumista y por tanto buscamos la felicidad en cosas: coches, ropa, vacaciones exóticas, joyas y buenos restaurantes,  buen vino y comida.  Pero el viejo dicho  sigue siendo cierto:

Las mejores cosas de la vida no son cosas.

La felicidad es un estado “emergente”. Si en algún momento has observado una bandada masiva de estorninos, habrás sido testigo del “emergence”. El comportamiento del pájaro individual está guiado por unas pocas “reglas” simples, las cuales en solitario parecen insignificantes. Sin embargo, los resultados que vemos son tan espectaculares que quitan el aliento – dibujos infinitivamente variables y formas increíblemente hermosas.

No puedes comprar la felicidad. No la puedes forzar; la felicidad surge de comportamientos y actitudes simples y habituales que realizamos en nuestro día a día.  Entonces ¿Cuáles son?

Estudios realizados por aquellos que trabajan en el campo de la psicología positiva (en especial Martin Seligman)  han identificado varios. Siguen los diez más importantes:

Sé consciente de lo bueno y aprecia los placeres simples de la vida. Asegúrate de fijarte en la cosas buenas de tu vida:momentos tan simples como una sonrisa, el camarero que te hace el café como a ti te gusta, el agua caliente de la ducha, el aire fresco que respiras al salir de una sala sofocante; tu mascota. Tómate tu tiempo para apreciar los placeres simples de la vida.

Haz el esfuerzo de escuchar de verdad: Es una de las mejores maneras de profundizar tu relación con otra persona. La manera correcta de escuchar (es decir escuchar plenamente en el presente sin intentar pensar en una respuesta) fortalece relaciones y crea una experiencia que da más satisfacción. 

Aprende a desconectar: Cuando digo desconectar, quiero decir desconectar del “hacer” frenético conducido compulsivamente por objetivos y pasar al estado de “ser”. Practica la meditación o simplemente estate en el presente en diferentes momentos a lo largo del día; por ejemplo estate plenamente en el presente entre llamadas telefónicas o simplemente lleva tu atención a tu respiración. De esta manera, podemos crear momentos “sagrados” en nuestro día, semana, mes y año. “Sagrado” quiere decir en este contexto momentos de desconexión de la búsqueda del mundo material y elegir reconectarnos a la tranquilidad del presente.

Ejercicio: Haz que el ejercicio sea una prioridad. El ejercicio es uno de los mejores antídotos al estrés y a la depresión y proporciona toda una serie de otros beneficios como una mejor función del sistema inmunológico; además amplifica la sensación de felicidad y relax.

Sal fuera: Si te sientes un poco “grogui” sal fuera y respire en vez de tomar otro café ¿Por qué no probar una caminata fuerte de diez minutos? Te darás cuenta de lo lleno de energía que te sentirás al regresar.

La risa: La risa tiene muchos beneficios mentales, emocionales y fisiológicos. Mejora la función del sistema inmunológico, reduce colesterol y ayuda a controla el apetito.

Duerme bien: Haz lo que tengas que hacer para asegurarte que consigas dormir bien durante la noche. Dormir bien significa una concentración mejor y una mejora en la estabilidad emocional. Es la base de la salud y de la felicidad.

Compasión: La compasión activa significa involucrarte en conseguir que la sociedad sea un lugar mejor al interactuar directamente con otros seres humanos que se beneficiarán de tu ayuda. En estos tiempos de avaricia e inigualdad total, hay muchas maneras en las que puedes hacer un cambio positivo: ayudar a tu vecino, ayudar a una organización caritativa, ser voluntario…

Estos son algunos de los comportamientos que han sido identificados y científicamente demostrados como útiles para aumentar la felicidad. Experimenta este año, pero no te preocupes si eres lo suficientemente feliz o no. Simplemente incorpora estos comportamientos sencillos en tu día a día y observa lo que ocurre.

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