Paciencia Es Un Virtud, Es Sabiduría

LA PACIENCIA ES UNA VIRTUD; ES SABIDURÍA

“La paciencia es la aceptación calmada de que las cosas puedan ocurrir en una orden o a un ritmo diferentes a los que tenías en mente.”

Sin paciencia no podemos estar plenamente presentes en nuestras vidas. Sin paciencia no podemos ver lo que está delante de nosotros: una flor, un niño, la belleza juvenil de una persona mayor. Estamos tan tremendamente ocupados con nuestras cosas “importantes” ; simplemente no tenemos el tiempo para ver verdaderamente lo que hay. Vamos con prisas de un lado para otro estando siempre en nuestra burbuja “del universo-centrado-en-mí”: “mi vida, mi sufrimiento, mis problemas, mis deseos.” Sin paciencia nos condenamos a la frustración y a la desesperación porque no podemos cambiar o conseguir cosas tan rápido o de la manera que creemos que deberíamos.

Existe un cuento zen famoso sobre un gran rey guerrero que fue tan impresionado por la paz y tranquilidad interior de un maestro zen que decidió renunciar a matar, a la guerra y a la muerte y volverse más como él. Sentado a sus pies, le preguntó: “Dígame, maestro, si dedico mi tiempo y energía, tal como Usted indica, ¿Cuánto tardaré en encontrar la paz que tiene Usted?” El maestro respondió, “Diez años”. El rey guerrero, conocido más bien como hombre de acción y no de paciencia, luego preguntó, “Y si me esfuerzo el doble ¿Cuánto tardaré entonces?” El maestro respondió, “En tal caso, tardará veinte años.”

Nuestra actitud hacia la vida normalmente es más como la del rey guerrero que la del maestro zen. Nos enseñan a esforzarnos, criticarnos constantemente, a forzarnos constantemente a conseguir nuestras metas. Para vivir a la altura de esta idea de luchar y esforzarnos constantemente intentamos conformarnos con dormir menos; nos olvidamos de ser bondadosos con nosotros mismos o de cuidarnos a nosotros mismos adecuadamente; nos volvemos expertos en la autocrítica; nos decimos cómo “deberíamos” ser; somos impacientes con nosotros mismos porque no nos sentimos tal como creemos que “deberíamos” sentirnos; o intentamos vivir a la altura de una imagen de cómo deberíamos ser física, económica y socialmente. Aunque somos conducidos por estos imperativos, la verdad es que gran parte del tiempo simplemente no sabemos de dónde surgen nuestros imperativos. Si nos paramos a reflexionar un momento, encontramos que ni siquiera estamos seguros de que sean nuestras metas y objetivos pero en algún nivel tememos que si no obedecemos este impulso compulsivo, nos convertiremos en mendigos inútiles perezosos “colgados” drogados y sin conseguir nada.

Pero así malentendemos lo que la paciencia es. En este caso confundimos la paciencia con la pereza.

La paciencia no es la resignación pasiva, ni se trata de no poder actuar por culpa de nuestros temores. La paciencia significa esperar activamente y superar la situación. Nos permite responder a lo que está ocurriendo en vez de responder a nuestras ideas o conceptos sobre lo que debería estar ocurriendo. Significa quedarse con algo y hacer todo lo que podamos – seguir trabajando, esperando; ejercer confianza en el proceso de la vida; afrontar adversidades con fortaleza, incluso si los deseos de nuestros corazones se retrasan. La paciencia no significa simplemente esperar; es ¡esperar bien!

Entonces, ¿Qué significa esperar bien? Piensa en ello como una huerta. Una vez hayas plantado tus tomates, no hay nada que puedas hacer para forzar que los tomates maduren más rápido. Entendemos que la planta del tomate crecerá, se desarrollará y madurará tal como lo hacen las plantas de tomates. Existe un proceso, un ritmo natural al que nser impacienteo le importa lo que tú crees sobre cómo los tomates deberían o no deberían ser. No puedes abusar, intimidar, obligar o engatusar a las plantas de tomate a que hagan nada que no esté en su naturaleza. El que tú creas que deberían estar listos en una semana o que deberían de tener un color diferente no afectará a la planta en absoluto; en vez de esto te dejará con un sentido de frustración o desesperación. De hecho, lo mejor de lo mejor que puedes hacer es cuidar bien la huerta, observando el proceso con curiosidad abierta y cariño. Esto significa que puedes responder a factores que cambian (temperatura, lluvia, heladas,…) y asegurar que el estado de la huerta sea el que más favorezca el desarrollo de tus plantas de tomates.

La paciencia nos permite tratar con personas difíciles con mayor ecuanimidad. Sin paciencia, damos la responsabilidad para nuestra felicidad o bienestar a otros.

La paciencia también nos da la capacidad para afrontar los pequeños problemas de la vida cotidiana.

La clave para todo es la paciencia. El pollito se consigue incubando el huevo y dejando que salga por sí solo rompiendo el cascarón poquito a poco con su pico y no golpeando el huevo nosotros.”

La paciencia es una especie de sabiduría; es la sabiduría de saber y aceptar que muchas de las cosas en la vida tienen su propio ritmo natural, su propia manera de desplegarse. Es entender que lo mejor que podemos hacer en tales situaciones es observar con mindfulness, aceptar lo que vemos con curiosidad abierta con cariño hacia nosotros mismos. Cuando hacemos esto, cambiamos. Crecemos a través de la intención, no a través de la fuerza de la voluntad. Abrimos la puerta a nuevas percepciones y perspectivas lo que finalmente es la mejor manera para conseguir el cambio y crecimiento personal en nuestras vidas. De esta manera también desarrollamos confianza en el proceso de la vida.

“Haz que tu ego sea poroso. La voluntad es de poca importancia: quejarse no vale para nada; la fama tampoco. La espaciosidad, la paciencia, la receptividad… es todo.” Rainer Maria Rilke

Existen 2 comentarios

  1. felicidades !! Muy bueno!
    Me parece muy bueno el tratamiento de Paciencia (“aceptacion” )versus Respuesta (=no nihilismo)
    El “nada hay que hacer o deshacer”de los budistas confunde
    gracias G.!

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