Primavera

La primavera

Ha llegado la primavera recordándonos una vez más el ciclo interminable de la vida y la muerte. Cada estación tiene su encanto y su belleza pero la primavera es el momento del avivamiento – la estación con más alegría y energía. La energía de la primavera es especial. Después de la pequeña muerte del invierno, las flores de repente florecen− una alfombra de colores vivos aparece como por arte de magia. Los insectos hambrientos zumban atareados; los brotes tersos y verdes en los árboles – tan llenos de la promesa del verano; el cielo azul tranquilo e infinito salpicado de nubes esponjosas; los pájaros cantando al máximo, frenéticamente intentando atraer a una pareja. Mires dónde mires, encontrarás vida nueva. Está en todas partes.

Ten cariño hacia ti mismo y aprovecha esta maravillosa estación. Sal a la naturaleza – no importa dónde: la playa, la montaña, las colinas, el campo, el bosque, el parque, el jardín – dónde puedas pero sal. Este es el regalo que te ofrece la naturaleza – esta energía, esta promesa, esta conexión.

Así que sal con un aprecio de la interconexión de todas las cosas. Sin esas plantas y árboles, no tendrías oxígeno para respirar. Sin insectos no existiría la polinización y la comida. Sin las nubes no existiría la lluvia, ni las plantas y no tendrías nada para beber. Verdaderamente todo forma parte de todo. Dividimos el mundo en categorías y nos olvidamos de que tales categorías están hechas por el hombre y son imaginarias totalmente. Muchas veces limitan nuestra percepción y nuestra experiencia. Nada existe en aislamiento; una cosa existe porque todo lo demás existe. Siente esa conexión, la maravilla de formar parte de algo tan espléndido, magnífico, frágil e impermanente.

Puedes hacer esto caminando, sentado o incluso tumbado; no tiene importancia. Permítete conectar plenamente con tus sentidos. Lo más importante es conectar con la naturaleza y permitir que te nutra. No tienes que hacer nada – simplemente estar, observar y fijarte en la brisa en tu cara, la sensación del sol en tu cuerpo, los olores, los sonidos, las texturas, la temperatura, las plantas, los insectos. Fíjate también en la respiración de tu propio cuerpo.

A pesar de la ilusión de separación creada por tu mente racional, tu ego, también eres parte de todo. Tú eres el universo; incluso si te cuesta percibirte a ti mismo/a de esa manera, no cambia el hecho de que sea así. Tú eres en realidad el universo que aprecia su propia belleza.

 

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