LA “TRINIDAD” VITAL PARA EL BIENESTAR MENTAL Y EMOCIONAL

Quiero compartir este newsletter que escribí hace unos años y me gustaría que no quedase en el olvido.

Geoffrey Molloy

La “Trinidad“ vital para el bienestar mental y emocional 

trinidadPrácticamente toda nuestra educación está centrada en el desarrollo de matemáticas, lengua y ciencias (todas funciones del hemisferio izquierdo de nuestros cerebros.) Sin embargo a aspectos como el arte, la danza y las emociones se les da poca o ninguna importancia.

Este enfoque en la educación fue desarrollado hace más de dos cientos años al comienzo de la revolución industrial cuando el objetivo de la educación de las masas fue proporcionar las habilidades que necesitaba la industria. Se dio poca o ninguna consideración a habilidades y conocimientos que no tenían ningún valor obvio para la industria. El problema con esto fue que la mente racional (el hemisferio izquierdo del cerebro) donde se centra prácticamente todo el esfuerzo de la educación, representa tan sólo una de las tres partes vitales requeridas para la salud física, emocional y mental.

El hemisferio izquierdo es dónde encontramos la mente racional principalmente. La mente racional consiste en ese comentario interminable de parloteo mental constante: juzgando, analizando, planificando, comentando, criticando, ansioso por el futuro o con remordimiento por el pasado. La mente racional piensa de manera metódica y le gusta organizar y categorizar la información que recibe de su alrededor. Trabaja principalmente en conceptos – es decir representaciones manejables de la realidad. Conecta nueva información con vieja información dándole sentido a nuestro mundo. La característica principal del hemisferio izquierdo del cerebro es hacer.

Esto contrasta con el hemisferio derecho que “piensa” de manera holística y en imágenes. El hemisferio derecho aprende a través del cuerpo de modo cinestético y funciona con el presente. El hemisferio derecho es responsable de traer nuestra atención al presente y nos da nuestro sentido de conexión a todo lo demás. Es donde ocurren cosas como la creatividad, la intuición y la perspicacia y es vital para liberarnos de pensar obsesivamente. Una característica del hemisferio derecho es que está involucrado con ser en vez de hacer.

La parte final de esta trinidad es el cuerpo. El cuerpo es el que mejor indica nuestros sentimientos o estado emocional en cualquier momento dado. Las emociones son una respuesta de cuerpo completo a una situación o evento percibido. Sentir las sensaciones directamente en nuestros cuerpos es fundamental para el bienestar emocional. Cuanto mejor conozcamos nuestros cuerpos, cuanto mejor conozcamos cómo nos sentimos y cómo responde en la vida diaria, más precisa será nuestra percepción y con más inteligencia podremos responder a los eventos en nuestras vidas.

Podemos ver los resultados del trabajo realizado por el hemisferio izquierdo en nuestro alrededor: los maravillosos logros tecnológicos y científicos en tantos campos – en la salud, la exploración del cosmos, las comunicaciones – para nombrar algunos. Pero este enfoque casi exclusivo sobre el hemisferio izquierdo y su veneración resulta en otras características no tan atractivas: avaricia, odio, conflicto, infelicidad crónica. Incluso en nuestra sociedad en la que disfrutamos de una riqueza muy por encima de lo que muchos podrían esperar, aún hay sufrimiento, ansiedad, estrés, depresión a medida que las personas intentan dar sentido a sus vidas utilizando tan sólo un tercio de su capacidad funcional. El hemisferio izquierdo se cree capaz de realizar trabajos que no puede hacer. Por ejemplo, podemos encontrarnos fácilmente en la paradoja de pensar obsesivamente sobre cómo dejar de pensar obsesivamente.

“Mindfulness” nos proporciona las herramientas, técnicas y estructura que necesitamos para crear espacio emocional y mental,  e introducir la inteligencia y la sabiduría de las tres partes de la trinidad en nuestras vidas.

Cuando empezamos a practicar “mindful meditation” normalmente encontramos que el mayor obstáculo es nuestro hemisferio izquierdo, nuestra mente racional. Esto es entendible y esperado. Nuestra mente racional ha sido la estrella del espectáculo de nuestra vida durante tanto tiempo que nos identificamos completamente con nuestro flujo constante de pensamientos y erróneamente creemos que nuestros pensamientos son quienes somos. Esta es una manera muy estresante de vivir. Sin embargo, la idea de prestar atención a otra cosa, por ejemplo, en el presente (eligiendo intencionadamente el hemisferio derecho) puede parecer extraño. La mente racional encontrará todo tipo de maneras para desanimarte: “Estoy demasiado ocupado,” “no funcionará para mí,” “Esto es aburrido,” “no tengo tiempo”.

Mi actitud hacia la meditación es igual que mi actitud hacia la natación.

La parte más difícil de nadar es entrar en el agua. Mi mente siempre puede proporcionar excusas: hace demasiado frío, estoy demasiado ocupado, ¡qué aburrimiento! etc. Así que ¿cómo me enfrento a esto? Simplemente acepto que surgen tales pensamientos diciéndome todas estas cosas y ¿qué importa? Son sólo pensamientos. Surgen, existen y luego desaparecen.  Simplemente entro en el agua. “I Just do it.” (Simplemente hazlo.)

En el verano nos traen hierba para nuestros caballos. Esto normalmente significa que tenemos que descargar y apilar unas 8 toneladas de hierba – es decir unos 400 fardos que hay que levantar desde el suelo al pajar – a una altura de unos 2,5 metros. Es un trabajo matador para la espalda – sin mencionar el calor, el polvo, los pinchos etc. Si empezamos a pensar en cuántos fardos hay que mover, cuánto tiempo tardará y lo duro que será el trabajo, entonces todos nos sentiremos cansados y desanimados incluso antes de empezar. Podemos añadir a este sufrimiento pensando sobre lo duro que es el trabajo y preguntándonos constantemente cuántos fardos quedan por levantar y apilar.

He comprobado que la mejor actitud es la aceptación: vamos a descargar y apilar la hierba, sí o sí; preocuparnos no cambiará nada. Así que lo hacemos y ya está. En vez de pensar sobre cuánto queda por hacer, me centro simplemente en el fardo que tengo delante – cómo agarro la cuerda, cómo la levanto y cómo la tiro del suelo al pajar.

Así que si encuentras difícil hacer 15-20 minutos de meditación “mindful” de las respiraciones o crear momentos de “mindfulness” (estando en el presente) no hagas caso de todas las razones que tu mente racional genera para decirte que la meditación y mindfulness son demasiado difíciles para ti etc. Da igual cómo lo plantees, o cómo lo racionalices, estas razones que suenan tan convincentes son solo pensamientos y nunca pueden ser más que excusas algo tontas.

JUST DO IT

Prueba este pequeño ejercicio.

Para hacer este ejercicio adopta una actitud de curiosidad y sin juzgar. No estamos intentando cambiar nada, simplemente observar lo que ya está ahí.

Donde estés ahora mismo, respira profundamente un par de veces, fijándote en cómo fluye el aire al entrar y salir de tu cuerpo. Ahora muy suavemente presta atención a las sensaciones en tu cuerpo sentado aquí mismo, ahora mismo. Siente tus pies en tus zapatos y la presión que crea en el suelo. ¿Qué sensaciones tienes? Siente la presión de la silla contra tus glúteos y tus muslos. Ahora fíjate en tu postura: ¿tu postura es correcta con la espalda erguida o está ligeramente encorvada como si tuvieras un peso a la espalda. Ahora presta tu atención a tus hombros y date cuenta de cualquier tensión ahí. ¿Tu garganta está relajada? ¿Tu frente tensa o relajada?

¿Qué encontraste? ¿Qué aprendiste?

Prueba a lo largo del día a devolver tu atención a la realidad; tómate un respiro de la “historia interminable” de tu hemisferio izquierdo – de sus opiniones, y conceptos de tu cuerpo, sobre lo que está ocurriendo en tu vida y simplemente experimente tu cuerpo y tus respiración directamente. Haz esto varias veces al día y observa lo que ocurre.

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