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Los rudimentos de la felicidad

Estate  presente: La mayoría del padecimiento está causado por pensar demasiado. Elige estar presente en tu vida física, en vez de perder tu tiempo en el drama de tu vida mental imaginaria. ¡Piensa menos, sé más!”

Sé amable contigo mismo y con otros: Trátate  a ti mismo al menos tan bien como tratarías a un buen amigo. Si no nos cuidamos de nosotros mismos, no seríamos capaces de cuidar de otros efectivamente. Podrías buscar por todo el mundo y no encontrarías a nadie que merece tu amor y bondad más que tú.

Sé agradecido: Nunca pierdas de vista el milagro asombroso, el privilegio de estar vivo, consciente y de estar aquí. El agradecimiento afecta nuestra percepción positivamente. Tiene el poder de transformar la adversidad en oportunidad.

Estate dispuesto/a a perdonar: en el acto de perdonar la persona que perdona consigue más beneficios que la persona perdonada. Perdonar significa que puedes pensar en el mal/daño que te han hecho, sin dejarte llevar por las emociones fuertes.

Si ya sabes cómo hacer estas cosas y las estás practicando en tu vida, sabrás que estos son los rudimentos de la felicidad. ¡Enhorabuena! Si no, no te preocupes porque la mejor noticia es que todas estas habilidades de la vida las puede aprender cualquier persona. Las he aprendido yo; así que tú puedes aprenderlas también.

 

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