Compasion 2

MANERAS DE GENERAR AUTOCOMPASIÓN

Bondad con nosotros mismos – “¿Qué es lo que me diría un amigo que me quiere en esta situación?  “¿De qué manera buena y constructiva podría pensar para corregir este error o hacerlo mejor la próxima vez?  Intenta poner una mano sobre tu corazón o acariciar suavemente el brazo cuando sientes mucho dolor como un gesto de bondad y compasión.

Juzgarnos a nosotros mismos – ¿Quién ha dicho en algún momento que los humanos deberíamos ser perfectos?”  “Una madre que quiere a su hijo ¿le diría esto si quisiese que creciera y se desarrollara?”   “¿Cómo podré aprender si no está permitido cometer errores?”

La Humanidad común – Piensa en todas las otras personas que han cometido errores parecidos, que han pasado por situaciones similares, etc. “Esta es la condición humana – todos los humanos somos vulnerables, imperfectos, cometemos errores, nos pasan cosas difíciles y dolorosas – ¿De qué manera esta situación me ayuda a entender la experiencia humana y sentir compasión por ella?”

No somos los únicos – “No soy la única persona que pasa por estas situaciones tan difíciles, todas las personas experimentan situaciones parecidas en algún momento de sus vidas.”  “Aunque acepte plena responsabilidad por mis errores y fallos, también reconozco y entiendo que mis acciones y comportamientos están conectados a las acciones y comportamientos de las demás personas, nada ocurre en un vacío.”

El observador – De vez en cuando respira profundamente y procura estar con tu dolor tal como es.  Permítete sentir el dolor sin contenerlo, resistirlo o evitarlo. Toma un momento para parar y decirte: “Lo estoy pasando verdaderamente mal en estos momentos”.  Déjate ser llevado y tocado por tu propio dolor. Procura ver la situación claramente con calma, claridad y desde una perspectiva equilibrada. “Acepto plenamente este momento y estas emociones tal y como son.”

No intentes identificarte demasiado con la situación – Procura no perderte en el drama o en la historia de la situación.  Siente los sentimientos tal como son, sin salir corriendo con ellos. ¿Puedes sentir cómo se manifiestan estas emociones en tu  cuerpo? (un nudo en la garganta, en el estómago, etc.) Sin perderte en la historia detrás de los sentimientos  “Estas emociones difíciles no me definen, es inevitable que estos sentimientos cambien y se vayan.” No tomes estas emociones tan personalmente.

Un ejercicio corto en la compasión

1.- Reflexiona sobre una o dos formas en las que eres duro contigo mismo. ¿De qué cosas asumes la culpa? ¿Por qué cosas te sientes mal o culpable? ¿Qué “error” en tu reciente pasado te sigue cargando con sentimientos de ineptitud o remordimientos? por ejemplo: me siento mal por comer en exceso en casi todas las comidas.

2.- Identifica cualquier mensaje de odio hacia ti mismo, juicios personales, o interpretaciones negativas. Por ejemplo: Los mensajes que me envío  sobre mis excesos en las comidas son: “tengo poca disciplina, soy débil y vago.”

3.- Pregúntate si verdaderamente  quieres cambiar ese comportamiento o problema. Si la respuesta es sí, conseguirás el cambio más efectivo si estás dispuesto a adoptar una actitud que no te juzga a ti mismo. Si tu respuesta es “no”, pasa al paso 4.  Si tu respuesta es “no” o “quizás”, sigue leyendo de todas formas.  Es importante aceptarte a ti  mismo tanto si estás preparado para realizar un cambio como si no lo estás.

4.- La clave de la compasión es ser honesto contigo, honestidad contigo mismo, y sobre ti mismo.  Se incrementa cuando demuestras la intención consciente de ser compasivo contigo mismo y con los demás. Mientras formas tu intención de sentir la compasión, ten en mente que puede que la compasión no aparezca de inmediato como una experiencia que sientes tal cual, así que si esperas  a que tus sentimientos cambien mágicamente, puedes estar esperando mucho tiempo.  La compasión comienza con una decisión basada en la realidad de la condición humana, está seguida por la disposición y el esfuerzo que demuestras para actuar en base de lo que has decidido.  En palabras más sencillas: ten la intención de vivir con compasión por ti mismo y por los demás, pon algo de esfuerzo para actuar de modo diferente;  obsérvate sin juzgarte y si no llegas a cumplir tu objetivo del todo, entonces vuelve a tener la intención.

5.- Sé paciente. – Tu buena disposición para observarte a ti y a otros en el mundo a tu alrededor con los ojos bien abiertos, sin una actitud defensiva, sin negación, es un paso monumental que tomas. Tu intención para ser compasivo cambiará progresivamente tu programación mental y aumentará tu energía para actuar con más espontaneidad.    ¡Disfruta  tu viaje de bienestar!

 Este newsletter ha sido creado  gracias al trabajo de investigaciones y estudios realizados por los siguientes autores además de los ya mencionados.

 Brown, K. W. & Ryan, R. M. (2003). The benefits of being present: Mindfulness and its role in psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 84, 822-848.

 Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2, 85-102.

Neff, K. D., & Rude, S. S., & Kirkpatrick, K. (2007).  An examination of self-compassion in relation to positive psychological functioning and personality traits.  Journal of Research in Personality, 41, 908-916.

Tenzin Gyatso; The Fourteenth Dalai Lama:  Compassion and the Individual

Leary, M. R., Tate, E. B., Adams, C. E., Allen, A. B., & Hancock, J. (2007). Self-compassion and reactions to unpleasant self-relevant events: The implications of treating oneself kindly. Journal of Personality and Social Psychology, 92, 887-904.

Brown, K. W. & Ryan, R. M. (2003). The benefits of being present: Mindfulness and its role in psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 84, 822-848.

Sogyal Rinpoche: El libro Tibetano de vida y muerte

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.