Adicción Al Móvil

¿Eres Movilnómano? Cómo liberarte y recuperar el control de tu atención

No es que sea más listo; es sólo que presto más atención a los problemas durante más tiempo.

Albert Einstein

Tu atención y cómo la prestas es la única cosa que es verdaderamente tuya.  Es tu habilidad más importante. Cómo gestionas tu atención determina todo lo demás en tu vida: tu felicidad, tu bienestar, la calidad de tu vida – incluso tu salud. Sin embargo, parece cada vez más difícil mantener,  gestionar y sostener la atención. Estamos constantemente seducidos, engatusados y bombardeados por “ladrones de atención” virtuales y electrónicos, sobre todo el móvil, son todos cada vez más persuasivos y sofisticados.

Justamente la semana pasada estaba trabajando en una empresa dirigiendo a un grupo de unas treinta personas en una meditación. Llevábamos unos diez minutos meditando – había un sentido exquisito de paz y tranquilidad – cuando de repente sonó un móvil. Sentí una sensación súbita de irritación a la interrupción, al egocentrismo y falta de consideración total del culpable a medida que se revolvía para apagar su móvil. Desafortunadamente, esto no es una ocurrencia inusual.

Cada semana imparto cursos a grupos de decenas, incluso  a veces de cientos de personas sobre la adicción o la meditación.  Empiezo cada sesión de la misma manera: pido a todos que guarden sus móviles,  idealmente en modo avión.  Dejo claro que haremos descansos a menudo – mínimo cada dos horas – cuando podrán comprobar sus mensajes, hacer llamadas, etc. A pesar de esto, siempre hay algunos que son simplemente incapaces de resistir la tentación de comprobar sus móviles constantemente y a escondidas – enviando y recibiendo mensajes – whatsapp, SMS, Instagram – lo que sea.  Algunos lo hacen furtivamente,  intentando engañar, sujetando su móvil debajo de la mesa como un adolescente que está intentando engañar a su profesor en el colegio. He ido más allá de irritarme; simplemente siento que es penoso y sobre todo triste.

Estamos hablando de hombres y mujeres adultos, inteligentes y profesionales que no tienen suficiente auto-control de no mirar sus móviles durante media hora.

Prestar atención y sobre todo la concentración es verdaderamente la única cosa que sea plenamente tuya y que puedes dirigir. La salud, el trabajo, el dinero, los bienes y nuestras relaciones van y vienen con control limitado pero prestar atención es bajo tu control. Cómo empleas tu atención decide la calidad de prácticamente cada aspecto de tu vida.

La concentración, es decir, la capacidad de dirigir tu atención dónde tú eliges, la capacidad de poder fijarte exclusivamente en un tema sin ser distraído por otros pensamientos, sentimientos, ideas y acontecimientos externos no relacionados es fundamental para tu felicidad, éxito e inteligencia. Es la concentración lo que nos permite apreciar lo asombroso que es la vida, el universo. Cuánto más miremos, tanto más veremos. Pero no podemos mirar durante mucho tiempo si estamos distraídos/as lo que significa a su vez que nunca nos conectamos con el misterio impresionante de nuestra existencia.

Nunca ha sido fácil – incluso con entrenamiento  (haciendo meditación, por ejemplo). Pero hoy en día, con tantas distracciones, confeccionadas específicamente para distraernos – muchas veces por los fines económicos de otros, la verdad es que ¡parece más difícil que nunca!

Cuando hablo de la adicción a drogas como el alcohol o la nicotina, también hablo de bebedores pasivos y fumadores pasivos – personas cuya calidad de vida se ve afectada de manera negativa por la adicción de otra persona. Por ejemplo, con el alcohol uno de los efectos negativos mayores para mí fue darme cuenta de que cuando bebía simplemente no estaba presente en mi propia vida y no estaba disponible para las personas a mi alrededor. Es lo mismo con tu móvil. Tristemente no es nada inusual ver a padres fuera de paseo con sus hijos pero su atención no es en el niño, sino en su móvil. Muchos no aguantan ver un programa de televisión, una comida o conversación con un amigo hasta el final, sin sacar su móvil ansiosamente cada 15/30 minutos para un momento de gratificación instantánea, incluso cuando no hay ningún mensaje. Otro ejemplo: imagina que estás escuchando una conferencia,  ya te cuesta concentrarte en un tema tan denso y ahora la persona a tu lado saca su móvil y empieza a mandar mensajes; tu atención también se verá afectada. Es contagioso. Ya sufres como “movilnómano pasivo”. Pero también somos culpables todos; lo infligimos en otras muchas personas, irónicamente muchas veces son las personas más cercanas, nuestras relaciones más importantes son las que se ven más afectadas por nuestra adicción al móvil.

Aparte de no estar nunca realmente presente en dónde estás o para las personas a tu alrededor, reduces tu capacidad para la concentración sostenida. En otras palabras, te estás haciendo más estúpido/a.  Creo que es fundamental que tomemos medidas para cambiar las cosas  antes de que todos acabemos con el período de concentración de un pez dorado.

 

¿Qué podemos hacer?

  1. Fíjate en cómo te sientes: Con las cosas que verdaderamente disfrutamos, las disfrutamos mientras las estamos haciendo. No nos sentimos ansiosos cuando no las estamos haciendo. Un sentimiento de ansiedad si no lo podemos hacer es una buena indicación de que sea una adicción.
  2. Toma una decisión consiente: ¿Quieres ser esclavo de tu móvil o quieres que tu móvil trabaje para ti? Decide ahora y haz un esfuerzo consciente de volver a ser el dueño de tu tiempo, de tu atención y de tu móvil.
  3. Pregúntate: ¿es verdaderamente imprescindible llevarlo? Hay momentos cuando necesitas tener tu móvil contigo – el móvil del trabajo, por ejemplo. Muchas veces, sin embargo, no necesitamos toda la funcionalidad de un “smartphone” todo el tiempo. Destétate de tu dependencia. Cómprate un móvil de tapa; los hay buenos por 40€. Empieza suavemente; cuando sales, llévate sólo este móvil, así estarás cubierto para situaciones de emergencias. Es asombroso – la batería te dura toda una semana.
  4. Consigue que tus amigos participen: Por ejemplo, cuando quedas con tus amigos, acuerda con ellos que durante las comidas todos guarden sus móviles en modo avión y en una cesta en el centro de la mesa (si es posible), por ejemplo, hasta que se termine la comida.
  5. Establece zonas y actividades libres de móviles: Por ejemplo, durante comidas en casa, en la cama, cuando estás jugando con tus hijos. Comprueba tus mensajes a intervalos fijos, por ejemplo, cada dos horas.
  6. Gestiona la configuración de whatsapp: Incapacita el “leído”. Esos dos tics azules “vv” pueden ser la causa de tanta ansiedad: “hay dos tics azules y sigue sin contestarme… ¿qué pasa?”. Vivirás mucho más relajado.
  7. Guarda tener algo de qué hablar: No tenemos porqué emitir absolutamente todo en el momento en el que ocurre – cada comida que comemos, cada sitio que visitamos. Suelta la gratificación instantánea a favor de la conexión humana más profunda. Guárdalos para cuando nos veamos cara a cara. El 80% de la comunicación interpersonal es no-verbal. Si resistimos la tentación de enviar absolutamente todo, los momentos que compartes tendrán mayor conexión. También evitas malentendidos.
  8. No emplees tu móvil mientras conduces: Es de idiotas y peligroso. Es realmente una indicación de una adicción. Asegura de que tu móvil esté fuera de alcance en el coche con todos los sonidos y vibraciones apagados. Si no tienes “manos libres” instalado no deberías ni siquiera hablar con el móvil. Empléalo cuando estás parado y aparcado de manera segura.

Y queda reconocer mi agradecimiento a Mª José y Mireya por su contribución. Si tienes algunas ideas sobre este tema, por favor me gustaría conocerlas. Mándame un mensaje o da tu opinión o idea en la sección de comentarios.

Autor: Geoffrey Molloy

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