Desesperarte

No sé qué hacer, ¡estoy desesperado/a!

Si esto describe cómo te sientes ahora mismo, ¡enhorabuena! Las circunstancias son idóneas para crecer.

Puede que pienses que me te estoy tomando el pelo, pero el crecimiento es raramente cómodo. El crecimiento personal significa en esencia salir fuera de tu zona de confort.

Todos tenemos el deseo de sentirnos auto-realizados (ser lo mejor que podemos ser y vivir la mejor vida que podamos vivir). Este deseo es más fuerte en unos que en otros.

La vida es una serie de problemas. El universo te manda un problema. Si logras resolver el problema, entonces el universo te manda otro. Y así funciona. Si no resuelves el problema, lo tendrás que repetir hasta que lo soluciones.

Todos nacimos en una familia que no elegimos. La evolución nos ha convertido en pequeñas máquinas de supervivencia. Supervivencia cuando somos pequeños significa el cariño, la aprobación, la mirada de adoración de un padre o de la persona que nos cuida. Las estrategias de supervivencia que adoptamos como niños, que nos servían dentro de los límites de nuestra familia, pueden resultar desastrosas más adelante en la vida.

En un estudio reciente se ha demostrado que la mayoría de nosotros, cuando estamos expuestos a un problema, intentamos resolverlo con nuestra estrategia habitual. Si eso no funciona, en vez de intentar algo diferente, repetimos el mismo método, no sólo una vez, sino una y otra vez. Esto se puede comparar a golpearse la cabeza contra una pared. Te mantiene ocupado pero no te lleva a ningún sitio, y si lo haces durante suficiente tiempo, te hará sentir como si estuvieses loco.

Por ejemplo, te das cuenta de que piensas demasiado. ¿Qué haces? Piensas más sobre cómo pensar menos. ¿Irónico, no? Puedes terminar y terminas en la absurda situación de pensar obsesivamente sobre por qué no puedes parar de pensar obsesivamente. Algunos problemas simplemente no se pueden solucionar pensando más, especialmente cuando tus pensamientos son el problema.

No puedes forzar a que desaparezcan los pensamientos desagradables. Lo que resistes, persiste*. Resistiéndote simplemente creas más de lo mismo.

Igual es la hora de desarrollar la habilidad de la resiliencia mindful, que empieza con el desarrollo de una relación diferente con tus pensamientos y sentimientos. Observa en vez de reaccionar. Deja que los pensamientos y sentimientos simplemente surjan, existan y desaparezcan. Tu actitud es la clave. Adopta una posición de curiosidad abierta (sin juzgar – simplemente con curiosidad); adopta un sentido de cariño hacia ti mismo (es lo que mereces) y un toque de humor. Cuando hacemos esto, abrimos la puerta a responder en vez de reaccionar automáticamente, inconscientemente y de nuestra manera habitual.

Así que volviendo a lo dicho al principio, si te encuentras actualmente en ese incómodo espacio de “No sé qué hacer”, no te desesperes. Celébralo por lo que es: un espacio lleno de posibilidades para el cambio, para crecer.

Son habilidades que cualquiera puede aprender. Así es como vivimos despiertos.

*Puede que sea un pensamiento, una sensación, una emoción o una situación. Sufres cuando quieres que las cosas vayan de una manera distinta a como son. Lo que resistes persiste. Normalmente no es la experiencia en si la que causa el dolor y sufrimiento, sino resistirse a esa experiencia. Según cómo percibes la experiencia determina cómo te sientes.

 

Existe un comentario

  1. Así es.. cuanta sabiduría, gracias de corazon. Yo he tenido la suerte de asistir y aprender de vosotros a observar en vez de reaccionar y simplemente ha cambiado mi vida. No lo de fuera.. sino lo de dentro.. pase lo que pase tengo más paz.. serenidad.. qué mas se puede pedier. Un abrazo.

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