La Sabiduría Dentro De Las Paradojas

La sabiduría dentro de las paradojas

Prácticamente todos los aspectos profundamente importantes de la existencia son paradójicos.

Una paradoja en este contexto es un alegato que parece contradecirse a sí mismo o que incluso es absurdo aunque en realidad, expresa una verdad.

La mente racional opera en el reino de los opuestos. Todo existe  gracias a su opuesto: bueno/malo, correcto/incorrecto; caliente/frío; etc. Todo se define por lo que no es. Por ejemplo, una taza existe gracias a su opuesto – todo lo que es “no taza”.

Ciertos aspectos de la existencia sólo se pueden entender si los miramos desde la perspectiva de la mente observadora que opera en el reino de los absolutos, donde no hay opuestos  – sólo “lo que hay”. El entendimiento – cuando llega – es intuitivo.

Cada día exploraremos una paradoja y la lección que nos podemos llevar.

 

1.- Las mejores cosas en la vida no son cosas.

Nos han lavado el cerebro para creer que la adquisición de cosas nos volverá felices, o al menos ayudarnos a no sentirnos tan mal. `”Adquirir cosas para adquirir la felicidad” es el mantra no-declarado de nuestra sociedad consumista. También es una manera efectiva para asegurar que la felicidad se escape de tus manos mientras que a la vez se vuelve inhabitable nuestro planeta. El hecho es que una vez tengamos cubiertas nuestras necesidades, tener más cosas simplemente no significa tener más felicidad. Lo que llevamos con nosotros en nuestros corazones hacia el futuro son nuestras experiencias  – esos momentos en los que estamos plenamente presentes: aquel momento de conexión corazón con corazón con una persona, el temblor de una hoja en la brisa, aire fresco en la mejilla, un abrazo, mirar en los ojos de un bebé, una tarde con amigos, un paseo, nieve recién caída. Tales experiencias son gratuitas. Aumentan nuestro sentido de conexión, agradecimiento y asombro. Estas condiciones favorecen que surja la felicidad.

Perdemos la posibilidad de experimentar la felicidad cuando estamos demasiado distraídos con la adquisición de cosas materiales (irónicamente) – para hacernos felices.