PARADOJA 4

PARADOJA 4

La única certeza en la vida es que nada es completamente cierto

La conclusión de esto es que lo único que nunca cambia, es el cambio constante, dicho de otra manera: lo único constante es el cambio constante. Mucho sufrimiento está provocado por nuestra incapacidad de aceptar estas verdades. Cuando no lo aceptamos completamente, nos convertimos en niños y al igual que los niños, buscamos un adulto que nos cuide, esperamos que otra persona pueda lidiar con este aspecto “demasiado difícil” de la existencia.

El precio de hacer esto es muy alto. En nombre de la certeza (imaginaria) damos nuestra confianza, nuestros votos, nuestro futuro a personas y organizaciones que claramente no los merecen. Aceptamos la injusticia, nos agárranos a las mentiras y limitamos nuestro propio potencial. Hacemos todo esto a cambio de la ilusión más bien triste y limitante de orden, de certeza.

La incertidumbre y el cambio constante son nuestros únicos compañeros permanentes durante el incierto viaje de nuestra existencia. Solo crecemos como individuos y como especies cuando aceptamos esto.