Celulas

Nuestra versión veraniega de helado y una pequeña historia sobre la salud de nuestras células y el estrés oxidativo

Este Jueves empieza nuestro Retiro de Alimentación Consciente y Cocina Creativa y hoy me encuentro aquí en la casa de mi familia que nos acoge siempre rodeados de su naturaleza verde, su aire “limpia pulmones” y con un poco de suerte (que es casi siempre…) con unas galletas caseras recién horneadas de mi madre… Entre preparativos, recuerdo que ya hace más de un año Rhea y yo,  pusimos en marcha este proyecto en forma de retiros, cursos, consultas de nutrición y nuestro apartado con recetas que con orgullo os comparto  donde contamos un poco la historia de nuestro día a día.

Nuestra idea: la de compartir, inspirar y fomentar un espacio de aprendizaje alrededor del mundo de la alimentación y nutrición consciente.

En este retiro aprovechando que es verano vamos a hacer un taller de helados caseros.  Más abajo os comparto unas recetas.  Pero antes quiero hablaros un poco sobre la importancia de la salud de nuestras células.

Por alguna razón, desde pequeña me fascinaba la idea de que no éramos sólo lo que veíamos desde nuestros ojos y hoy con 30 años esa idea me sigue fascinando.

Pensar que nuestra piel, nuestros ojos, uñas, mocos y cada rincón de nuestro cuerpo está formado por miles de millones de células tan pequeñas que tenemos que usar nuestra imaginación para verlas (o un microscopio electrónico de última generación).

A falta de un microscopio, me gusta imaginar y ponerle “cara”, “cuerpo” y “cerebro” a las diferentes células que conforman nuestro organismo y que viven en diferentes sistemas interactuando de forma casi perfecta para “básicamente” DARNOS LA VIDA.

La verdad es que no es todo tan simple ni tan armónico dentro de cada una de estas células y la salud de ellas depende del correcto funcionamiento de sus  funciones vitales y de sus mitocondrias (entre otras cosas) que – podríamos decir –  son “el sistema digestivo” de nuestras células y las encargadas  de transformar el oxígeno, los carbohidratos y grasas en energía para el correcto funcionamiento de todo el proceso celular.

La amenaza más grande para nuestras células hoy en día se sabe que es causada por el Estrés Oxidativo, que está directamente relacionado con el desequilibrio entre la producción de Radicales Libres y los sistemas antioxidantes de nuestras células.  Este desajuste es el causante de muchas de las enfermedades crónico degenerativas, incluyendo diabetes, hipertensión, cáncer, etc. El problema es que este estrés oxidativo afecta directamente la salud de las mitocondrias.

A dónde quiero llegar con todo esto es que parece ser que al final del día nuestra salud general está directamente relacionada con la salud de estas mini-mitocondrias y qué quizás, deberíamos poner más atención a su cuidado.

 Y en lo que a nutrición se refiere, nosotros podemos ayudar a estas mitocondrias evitando alimentos que fomentan ese estrés oxidativo – básicamente evitando alimentos refinados, exceso de azúcar y alimentos inflamatorios – lácteos, harinas blancas, exceso de proteína animal y de pobre calidad e incluyendo en nuestra dieta alimentos ricos en antioxidantes – verduras y frutas orgánicas, fuentes de omega 3, salmón, semillas, frutos rojos….  Podéis encontrar aquí las pautas básicas de alimentación. Pueden ser una guía útil a la hora de elegir alimentos que podrían ayudar a proteger a nuestras queridas mitocondrias.

Y ahora sí, os compartimos  3 versiones de helados caseros hechos con alimentos que nutren y respetan nuestras células… o eso nos gusta imaginar.

Se hacen en un momento y las 3 versiones tienen la misma base: plátano congelado. Existen infinitas variedades así que – como siempre – os  invito a que experimentéis con vuestros sabores favoritos. Aquí van los míos:

  1. Helado de caramelo y vainilla

Batimos en la procesadora o batidora: 2 plátanos cortados y congelados, 3 dátiles jugosos, ¼ de cucharadita de vainilla en polvo  (opcional 1 cucharada de crema de cacahuete o crema de avellanas).

  1. Helado de frambuesa y plátano

Batimos en la procesadora o batidora: 2 plátanos congelados y 1 taza de frambuesas congeladas.

  1. Helado de coco y chocolate

Batimos en la procesadora o batidora: 2 plátanos, ½ taza de leche de coco congelada en cubitos, 3 dátiles jugosos y 3 cucharadas de cacao en polvo.

Puedes meter la mezcla en moldes de silicona por ejemplo y guardarlos en el congelador.

En nuestra casa no duran mucho, pero una vez hechos, se conservan en el congelador unas 4 semanas.

Espero las disfrutéis y compartáis con todas las generaciones de la casa.

Felices días.

Autora: Kiira Cabrera.

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