Paciencia

PACIENCIA Y ACEPTACIÓN

Dos habilidades que parecen estar escaseando son la paciencia y la aceptación. No sólo esto, sino que puede que te sientas irritado o impaciente  por la mera mención de esto.  Me hace pensar en la oración de la Serenidad que he encontrado a la vez útil y en ciertos momentos reconfortantes:

Diós, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.

Valor para cambiar las cosas que sí, puedo cambiar.

Y la sabiduría para reconocer la diferencia.

Reinhold Niebuhr (1892-1971)

 

Si verdaderamente podríamos integrar estas ideas en nuestras vidas, entonces, desarrollaríamos la paciencia y la aceptación; reduciríamos el sufrimiento y aumentaríamos la felicidad  – un deseo que tú, yo y cada persona en este planeta comparte. La paciencia y la aceptación crean paz en tu corazón y espacio en tu mente pero desarrollar la habilidad requiere un poquito de paciencia y aceptación. No ocurre de la noche a la mañana.

Igual que con la adquisición de muchas habilidades, si queremos desarrollar la paciencia y la aceptación, conviene  empezar a pequeña escala. La vida se nos presenta con  muchas oportunidades. Un buen lugar para empezar a formarte es cuando haces cola. Hacer cola forma una parte inevitable de la vida moderna: en el parque de atracciones, el supermercado, el cajero, el centro comercial, la gasolinera… Los supermercados y centros comerciales son especialmente adecuados para esto. Todos hemos experimentado la siguiente situación: tienes prisa (como siempre); llegas a la caja sudado y estresado ya que estás pensando en todas las cosas que todavía te quedan por hacer una vez salgas de la tienda; esto te deja sintiéndote ansioso y agobiándote. Se te cae el alma a los pies  al ver varias colas lentas; intentas calcular cuál sería mejor, la más rápida pero también sabes que según la ley de “Murphy”, nada más te incorpores en una cola, se quedara parada. El saber esto te hace sentir aún más irritado y ansioso. Eliges una cola y como es de esperar, todas las otras colas se están moviéndose más rápido que la tuya.

Esto proporciona una gran oportunidad para practicar mindfulness meditación y aceptar la situación sobre la que no tienes ningún control. A medida que traes tu atención al momento presente, primero al fijarte en tus pensamientos, luego en cómo te estás sintiendo y las sensaciones en tu cuerpo, te vuelves menos alterado, más apacible. De hecho, el mero acto de la aceptación te hace sentirte mejor; te vuelves más conectado con el mundo, con el presente de nuevo. Empiezas a fijarte en las personas de tu alrededor, personas que hasta hace un momento no formaban más que una especie de fondo borroso a tu sentimiento de irritación. Puede que de repente te fijes que todos estáis en el mismo barco, todos tienen otras cosas más importantes  que hacer pero en estos instantes estáis todos atrapados en la cola. Al conectarte con el momento presente  es más probable que conectes con las personas a tu alrededor. Haces contacto visual y se intercambian sonrisas; puede que incluso intercambies unas palabras amistosas.

Uno de los beneficios de estar en este lugar conectado y amistoso es que cuando de repente te das cuenta de que olvidaste los plátanos, la persona detrás de ti felizmente te guardará tu sitio para que puedas ir a buscarlos.

Autor: Geoffrey Molloy

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