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Personas conflictivas II

En el último boletín hemos comentado los cuatro gremlins* – esos papeles que asumen las personas conflictivas – no sólo los demás, sino nosotros mismos también (a veces): El que señala el dedo, el aplacador miedoso, el que se limita a analizarlo todo y el torbellino.

Si el gremlin echador de culpa se apodera de ti, ayuda hacer lo siguiente:

  • Expresar que no estás de acuerdo sin echar la culpa a la otra persona.
  • Ser consciente de tu miedo y ansiedad; no los rechaces, sino explóralos con curiosidad abierta.
  • Dar tu punto de vista, ver “The bigger picture” (la visión global más amplia) y expresar lo que necesitas.

Si te encuentras en modalidad “aplacador”, para encontrar el valor de expresar tu opinión conviene:

  • Tener claro lo que quieres para ti y sopesarlo con las necesidades de los demás.
  • Aceptar que no puedes complacer a todas las personas todo el tiempo.
  • Saber que es aceptable transmitir tu opinión y a la vez estar abierto/a al punto de vista de los demás.
  • Si sientes la necesidad de disculparte, no te disculpes por quién eres, sino por ese algo que has hecho.

En el caso del gremlin analizador frío, para poder comunicar con otros con sinceridad y para que sea de interés para los demás, conviene aprender que no pasa nada expresarse con algo de emoción.

En cuanto al gremlin torbellino conviene aprender a conectarte nuevamente con tu objetivo y:

  • Saber que no pasa nada enfocarte en y hablar de la situación en cuestión.
  • Sentirte cómodo/con quien eres.

Hay un dicho en inglés “pour oil on troubled waters” que significa “echar aceite sobre aguas revueltas”. Este dicho hace alusión al efecto calmante que tiene el aceite sobre las olas a medida que se extiende sobre la superficie del agua.

Cuando nos encontramos con los gremlins, es decir el mal comportamiento de otras personas, es difícil no dejarnos llevar por la bruma roja que provocan. ¿Qué podemos hacer? Siguen algunas ideas:

  1. Acepta la situación (incluyendo las opiniones de los demás) tal como es, no tal como a ti te gustaría que fuese.
  2. Acepta cómo te sientes tú en vez de pensar que deberías de estar sintiéndote de otra manera.
  3. Permite que la otra persona sienta lo que siente. Acéptalo. No está en tu poder controlar eso.
  4. Pide lo que tú necesitas.
  5. Da la bienvenida a otra manera de ver las cosas. Crea espacio en tu mente para nuevas ideas propuestas por los demás. Sé consciente de los límites de tu propio mapa de creencias.
  6. La palabra que necesitas es “y” y no “pero”: “Y” tiene el poder de domar a los gremlins. “Yo creo esto pero tú piensas asá” es lo que dice una mente cerrada, mientras que “Yo pienso así y tú piensas asá” es lo que dice la mente abierta… y en seguida echas aceite sobre aguas revueltas. De esta manera suspendes tu punto de vista del mundo, reflexionas sobre cómo llegaron los demás a sus conclusiones. De esta manera te vuelves más flexible y puedes volver a tu perspectiva con nueva información.
  7. Imagina andar en los zapatos de la otra persona: intenta pensar como ella. Intenta sentir sus sentimientos y emociones sin juzgar.
  8. Decide hasta qué punto estás dispuesto/a a llegar para responder a las necesidades de la otra persona.

El tema de personas conflictivas y situaciones turbulentas sale con frecuencia entre las personas que asisten a nuestros retiros en la finca. Muchas veces se trata de familiares pero no siempre.

Quiero dejar claro que, ni yo, ni Geoffrey, ni otros miembros de nuestra familia pretendemos ser “angelitos” ejemplares. Somos una familia grande – todos con sus “peculiaridades”. Nos enfadamos y discutimos.

Sin embargo, lo que siempre ha ayudado han sido nuestras “Family Meetings” (reuniones familiares) – cuando vivíamos juntos – semanales. Hoy en día, cada equis meses. Cualquier miembro de la familia puede convocar un family meeting. Una persona se encarga de ser el “secretario”. Regla de oro: sólo una persona puede hablar a la vez. Empezamos con “Bad Things” – una oportunidad para sacar lo que no nos gusta – normalmente lo que consideramos el mal comportamiento de otra persona. Esta parte es muy incómoda – lloramos, gritamos, nos enfadamos…. Luego pasamos a “Good Things”… lo que apreciamos de otros… y terminamos con “Changes” (cambios). Estas reuniones familiares son agotadoras y a mí me dejan como un flan pero casi siempre se mejoran las cosas después.

*Nuevamente doy las gracias a Caroline Goyder que sugiere el término “gremlin” para esos comportamientos malos.

Autora: Rhea Sivi

Existe un comentario

  1. En la primera parte de este artículo expresé una opinión que creía muy inteligente, que me había supuesto mucho tiempo de reflexión, pero no fue aceptada en este blog, no sé el motivo , pero lo acepto , no sé esta reflexión donde me situaría en este contexto, supongo que en la aceptación con resignación.
    Os recuerdo con mucho cariño.

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