Newsletter 18Feb

Personas conflictivas

En el último retiro en la finca salió el tema de personas conflictivas. Hay personas con las que nos llevamos bien y otras con las que cuesta. No pasa nada si se trata de una persona que podemos evitar en el futuro – un conductor que nos corta en la carretera por ejemplo, pero si se trata de un compañero/a de trabajo, una persona muy cercana, o un “ex”, ¡uf! – eso puede hacer bambolearse nuestra paz interior.

More problems in life are caused because we take offence than by others giving offence.

Hay más problemas en la vida causados por sentirnos ofendidos que aquellos causados por otras personas creando ofensas .

Cuando alguien empieza a alterarte es útil hacer caso de la siguiente pauta:

No te tomes todo tan a pecho/no te lo tomes tan a mal, sino relájate.

Cuando alguien se comporta mal contigo, míralo como si  fueses el piloto de un avión y hubiese turbulencias. Habla con voz tranquila calmando a los pasajeros. No tomes el mal comportamiento de la otra persona personalmente.
Para proteger nuestra propia paz interior y mejorar nuestras relaciones es útil mantener la calma y cultivar la flexibilidad cognitiva  – es decir abrir la mente
Una manera de abrir la mente es aceptar que la otra persona tenga  el derecho de tener un punto de vista diferente al tuyo. También es útil acepar la posibilidad de que su versión de la realidad no tenga por qué coincidir con la tuya.
Las emociones negativas son contagiosas; alteran a todos – rápido. Si puedes distanciarte, puedes parar la contaminación.
Ayuda entender que cuando estamos (y me refiero a prácticamente todos nosotros) cansados, griposos o cuando nos sentimos abrumados por las presiones de la vida, puede que perdamos los papeles, nos enfademos y nos sintamos ansiosos. Esto es cuando cuatro tipos principales de comportamiento negativo entran a galope en la situación.  Vamos a llamarles “Gremlins”.

Estos comportamientos alborotadores tienden a enmascarar lo que está ocurriendo dentro – todos esos sentimientos de miedo y ansiedad.
Todos somos “culpables” de asumir  el papel de alguno de estos gremlins en diferentes momentos y situaciones. ¿Con cuál te identificas tú? ¿O somos todos una mezcla de ellos?

  • El que señala el dedo, que echa la culpa a los demás. Este gremlin tiende a criticar mucho, cree tener razón y quiere que la otra  persona le obedezca. Echar la culpa destruye relaciones porque desencadena ansiedad. Mata la escucha y el entendimiento. Muchas veces este gremlin empieza diciendo: “¡Tú nunca…!”… “ ¿¡Por qué tú siempre…?!” Emplea la palabra “tú” mucho. No deja que otros terminen lo que quieren decir; interrumpe. No asume la responsabilidad por su parte.
  • El gremlin aplacador tiende a tener miedo a demostrar que no está de acuerdo, raramente se defiende. No insiste en transmitir su punto de vista y se disculpa por cosas que no ha hecho. Este gremlin tiende a adoptar la postura de víctima: las palmas de la mano arriba en plan defensivo, las cejas elevadas, luego extiende los brazos hacia los lados; mueve la cabeza mucho. Es  el gremlin saboteador sonriente pasivo-agresivo – muchas veces porque tiene miedo a no estar de acuerdo.
  • El gremlin analizador aplica la lógica y la analítica gélida a la situación sin tener en cuenta los sentimientos de la otra persona. Insiste en la observancia estricta de procesos y protocolo. Vive totalmente en la mente racional. Se cree por encima de todas esas tonterías emocionales pero tiene miedo a revelar el verdadero sí y se esconde detrás de lo que percibe como sus conocimientos superiores e insistencia en actuar “correctamente” en todas las situaciones.
  • El gremlin torbelino: este gremlin siente el miedo y para distraerse a sí mismo y a los demás del problema en cuestión, crea un torbellino de melodrama.  Este gremlin se descentra fácilmente, se sale del tema. Tiende a hablar muy rápido; es bullicioso, botador. Se va por las ramas. Cambia el tema rápidamente sin parar a respirar. Crea una cortina de humo para confundir, enturbiar para que los demás pierdan la pista. Cubre su incertidumbre. Este gremlin es agotador.

Para mejorar nuestras relaciones, afrontar a tales gremlins, puede ser de utilidad identificar los papeles que asumimos cada uno con un poco de distancia sin dejar que nos trague la sopa tóxica de echar la culpa y estar a la defensiva.

Es posible neutralizar estos cuatro gremlins cuando entiendes que tienen su raíz en el miedo y la ansiedad.

Vamos a explorar el “cómo” en el próximo boletín.

Mis agradecimientos a Caroline Goyder y su excelente libro Gravitas y el trabajo de la terapeuta familiar, Virginia Satir y su libro Peoplemaking.

Existe un comentario

  1. Yo creo que la base del conflicto está en la creencia errónea de pensar que existimos en el plano de las relaciones tal y como nos imaginamos que somos.
    En realidad sólo somos lo que los otros piensan que somos, esa persona que te crees que eres no la conoce nadie,excepto, y malamente, tú.
    Si aceptas el papel que te dan en las relaciones los demás,no habrá conflicto,porque independientemente de lo que tú pienses,por ejemplo,cuando tu mujer te regaña está regañando al mal marido que eres,porque ese es el papel que te ha asignado y la única realidad que eres en ese momento,un mal marido,tus argumentos no cambiarán el rol que ya te ha asignado,acéptalo, y piensa que si te ha asignado ese rol será por lo que ha visto de ti durante mucho tiempo.
    Esto se puede extender a cualquier tipo de relación,por ejemplo, si te roban, tú en ese momento eres la persona que el ladron ha creido conveniente como víctima de su necesidad de dinero.
    Aceptando todos los roles y personalidades que los demás nos asignan,encontramos la paz.
    Eso no significa que no aprendamos de ello y que intentemos que los demás modifiquen su idea de nosotros hasta que se aproxime a lo que pensamos que somos.
    Pero que somos y como somos??

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