¿POR QUÉ ES IMPORTANTE MINIMIZAR LA ACIDEZ EN TU CUERPO?

escala de ph¿Y si fuera verdad que un exceso de acidez sea la razón por la que nos cuesta perder estos kilitos de más y también por la que a otras personas les cuesta ganarlos? ¿Si fuera verdad que es la raíz de muchas molestias y enfermedades que padecemos hoy en día?

“¿Quieres que ponga el papel pH encima del water, darling?” le pregunté a mi marido entre escupido y escupido mientras lavaba mis dientes. “¿Qué? ¿De qué hablas ahora?” Seguí: “¿No te acuerdas? Ibas a medir el pH de tu primera orina del día… Voy a medir la mía”. Pausa. Silencio. Finalmente vino la respuesta: “No, thank you.” Bueno, ni siquiera te voy a contar la respuesta que tuve antes cuando intenté algo parecido con mi hijo de 18 años mientras intentaba clavar un anillo raro en una parte rara de su oreja.
Entonces, ya que he decidido no martirizar tanto a mi familia con esto de una alimentación y vida sana, ¡ja! voy a martirizarte a ti. ¿Tienes tú alguna idea de cuál es el pH de tus fluidos internos? Nos preocupa mucho la temperatura de nuestro cuerpo, ¿verdad? Apostaría que en la mayoría de nuestras casas hay un termómetro. Si nuestra temperatura sube tan sólo unos grados por encima de 36,7º vamos corriendo al médico. En mi casa lo único que “cuela” para no ir al colegio es tener fiebre; un dolor de cabeza, tripa o garganta no es suficiente para faltar a este examen de matemáticas pero si la frente está algo cálida, hay más probabilidades de poder quedarse en la cama.

Hay cada vez más evidencias que indican que deberíamos dar la misma importancia a conocer el pH de nuestro cuerpo.

¿Qué es el pH? (Los más científicos pueden saltarse ese párrafo).
pH significa “potencial de hidrógeno”… no te preocupes, yo tampoco entiendo todos los detalles químicos.

Lo que sí entiendo es que la escala pH mide el grado de acidez o alcalinidad de una sustancia.
La escala pH va desde cero hasta 14. Cero significa acidez total – tan ácido que podría hacer un agujero en el acero. Un pH de entre cero y 6,99 es ácido; pH 7 significa neutro y 14 significa alcalinidad total.
De manera que cuanto más baja sea la cifra tanto mayor es el grado de acidez, cuanto más alta, mayor alcalinidad. La escala pH no es aritmética, sino logarítmica. Esto significa que un pH de 5, por ejemplo, no es tan sólo un poco más ácido que un pH de 6, sino diez veces más ácido y 100 veces más ácido que un pH de 7. Y un pH de 9 es 1.000 veces más alcalino que un pH de 6.

¿Qué tiene que ver todo esto con tu salud? Pues, tu cuerpo funciona óptimamente cuando el pH de tu sangre y otros líquidos corporales como el fluido intracelular, el fluido linfático, etc, de tu cuerpo se encuentra entre 7,37 y 7,39. Tu cuerpo hará todo lo que pueda para mantener el pH en este rango pero a veces a expensas de tu salud a medio, y a largo plazo. El pH ideal varía de un órgano a otro. Por ejemplo, debido a los jugos gástricos, el pH de nuestro estómago será más ácido (entre 1 y 3) que el pH de nuestra sangre y en el páncreas se registrará probablemente un pH de entre 8.0 y 8.3.

Lo que a ti te interesa para tu salud futura es que el pH de tu terreno básico interior sea siempre levemente alcalino. (Entre 7,35 y 7,39). Cualquier pH por debajo de estas cifras indica un estado de “acidosis”, es decir, un estado anormal de un exceso de ácidos en los tejidos. Si tu orina tiene un pH de 5, por ejemplo, esto significa que tienes 100 veces más acidificación en el cuerpo de lo que deberías tener. Rara vez se ve una “alcalinosis”. Es mucho más probable que tú y yo estemos demasiado “ácidos” por dentro.

Esta acidificación causa todo tipo de estrés en el cuerpo y está relacionada directa o indirectamente con las siguientes molestias y enfermedades: falta de energía, fatiga, mala circulación, sobrepeso o falta de peso, irritabilidad, nerviosismo, inflamación, problemas gastrointestinales, diabetes, cáncer, cálculos biliares o de riñón, alergias, eczema, psoriasis, osteoporosis, artritis, gota, por nombrar algunas. Por otro lado, cuando el entorno bioquímico interno de nuestro cuerpo registra un pH levemente alcalino, no sólo nos prevenimos o nos liberamos de muchas molestias y enfermedades, no sólo equilibramos nuestro peso, no sólo evitamos la necesidad de medicarnos, sino que también nos da la posibilidad de experimentar un enorme aumento de energía y vitalidad y mantenernos más jóvenes más tiempo. ¡Imagina las posibilidades!

¿Te acuerdas de lo que pasó en los experimentos de Otto Warburg, cuando reducía la cantidad de oxígeno que recibían las células? Muchas mutaron. Donde hay más acidez hay menos oxígeno. ¿Cómo se llama una célula que se muta? Creo que no te lo tengo que decir. Así que podemos concluir que si mantenemos bien oxigenadas a nuestras células, aumentamos la probabilidad de entorpecer procesos cancerígenos en nuestros cuerpos. Tiene sentido lógico.

¿Cuál es la causa de un exceso de acidez en nuestro cuerpo? Hay varias. Empecemos por las emociones negativas: el estrés, la ira, el resentimiento, la frustración. Imagina cómo te sientes físicamente cuando estás preocupado, casi se siente la acidez que provoca. El fumar es un gran culpable, el alcohol por supuesto, el café también. Los medicamentos, las drogas. Luego – ya lo sabías – la carne, los lácteos sobre todo; luego por supuesto nuestro excesivo consumo de carbohidratos refinados como el azúcar y la harina blancos y todos sus derivados; y no nos olvidemos de los alimentos procesados con su elevado contenido de sustancias fabricadas artificialmente.

La metabolización de cualquier alimento siempre deja un residuo en el cuerpo. Hay alimentos que dejan un residuo ácido, otros que dejan un residuo alcalino. Cuando comemos demasiados alimentos acidificantes, esto causa una acidificación debido al residuo ácido que dejan en el cuerpo. Un excesivo consumo de alimentos acidificantes puede sobrecargar la capacidad del cuerpo para neutralizarlos. Es importante entender que si un alimento tiene un sabor ácido esto no significa que produzca un residuo ácido. Lo importante es la proporción entre minerales alcalinos y minerales ácidos que tiene el alimento. Por ejemplo, el limón y el pomelo tienen un efecto más bien alcalinizante en el cuerpo porque contienen más minerales alcalinos. Las proteínas animales suelen contener un elevado contenido del aminoácido metionina que por su contenido en azufre resulta en una proteína más ácida que la proteína vegetal.
A medida que el cuerpo se vuelve más ácido, es decir, con menor disponibilidad de oxígeno (te recuerdo a Otto Warburg), empiezan a crecer y proliferarse toda una serie de “bichos” malvados – bacterias anaeróbicas, virus, cándida, todo tipo de patógenos que a su vez excretan más toxinas y ácidos, lo que aumenta el desequilibrio del pH aún más.

Antes de que pienses que no hay esperanza también es importante entender que el cuerpo no se queda como espectador pasivo de esta película de terror, sino que, igual que un río siempre busca su camino hacia el mar, en el instante en que tu cuerpo detecta acidez en el organismo recurre a una serie de mecanismos para neutralizarlo.

Uno de los mecanismos que emplea es retener agua. Otro es tirar de sus reservas de minerales neutralizantes como el calcio, el magnesio, el zinc. El problema empieza a volverse muy serio cuando estas reservas se van agotando y los ácidos continúan acumulándose. Esto nos puede llevar a problemas como la osteoporosis, cuya causa principal (demostrado ya tantas veces) es nuestro excesivo consumo de proteínas animales (más ácidas que las vegetales), carbohidratos refinados y otros alimentos procesados.
Ahora, para proteger a sus órganos vitales, el cuerpo retiene o fabrica más células de grasa para absorber el exceso de acidez. Y aquí tienes una explicación muy lógica del por qué a alguno que lee este párrafo le está costando perder esos kilitos de más. Es muy probable que estés bombardeando tu cuerpo con demasiados factores acidificantes y tu cuerpo para salvarte la vida no piensa soltar esta grasa para nada.
¡Aah!, ¿y qué pasa con la persona a quién le cuesta ganar peso? Te acuerdas que comenté antes que cuando aumenta la acidez en su sangre empiezan a proliferar toda una serie de bacterias, virus, cándida – “bichos” a quienes les encanta un entorno ácido. Pues, ¿qué comen estos “inquilinos” nada bienvenidos para sobrevivir y reproducirse? Pues sí, una buena parte de los nutrientes y combustible destinados para tus células – por ejemplo hasta un 50% de la glucosa en la sangre.

¿Y el colesterol? Sigue ahora una posible explicación del por qué a muchas personas hoy en día les cuesta bajar el nivel de colesterol. Una excesiva acidez corroería nuestros 100.000 kms de venas, arterias, capilares. Así que el cuerpo aprende rápido a retener o fabricar aún más colesterol para forrarlos y protegerlos. Otra vez, nuestro cuerpo haciendo todo lo posible para mantenernos vivos. El problema es que ahora estamos creando otro problema – la arterioesclerosis y las enfermedades cardiovasculares.

Si te sobra peso, si te falta peso o si padeces cualquiera de las molestias o enfermedades que he citado arriba, apostaría que existe un exceso de acidez en tu cuerpo. Entonces, ¿cómo podemos enterarnos de cuál es el pH de nuestro propio terreno bioquímico? Midiendo el pH de nuestra orina con unos indicadores “pH”. Y lo ideal es medir el pH del primer “pis” de la mañana. Debería registrar un pH de entre 6,75 y 7,25. Si la cifra está por debajo de esto, podemos concluir que existe un exceso de acidez en nuestro cuerpo. Es imprescindible que sean muy sensitivos y puedan medir tu pH con exactitud. Un papel normal “Litmus” no es suficiente.

Cuando esperaba mis indicadores pH se me ocurrió que a un Hunzatut paseando por los Himalayas en el año 1926 por ejemplo, no se le habría ocurrido la idea o necesidad de medirse el pH de la primera orina de la mañana. ¿Te acuerdas de esta maravillosa población Hunza estudiada por los médicos? En esta población increíblemente longeva, no se conocían las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, etc. hasta los años setenta cuando se construyó una carretera que unía a los Hunzatuts con el mundo más moderno. Se atribuía esta salud de roble a su estilo de vida y a varios factores: a sus sonrisas, a su alimentación sana y libre de todo alimento procesado. Es muy probable que otro factor que contribuía muy positivamente era: el agua glaciar mineral con gran cantidad de minerales alcalinos que bebían.

El problema es que en la vida moderna es muy probable que no sonriamos lo suficiente y pongo la mano en el fuego que la mayoría de nosotros no nos alimentamos tan sanamente como lo hacían los Hunzas.

¿La Solución?
Un exceso de acidez en el cuerpo no se soluciona de la noche a la mañana, sino que es todo un proceso. Un primer paso sería poner más atención en la cantidad y calidad del agua que bebemos.

Existe un comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.