Meditación

¿Por qué meditar? ¿Con qué fin?

Cuando nos hacemos esa pregunta, deberíamos de preguntarnos qué queremos en nuestras vidas.

Las respuestas que saltan a la mente podrían incluir tales cosas como tener más dinero, encontrar pareja, conseguir un trabajo mejor, tener mayor seguridad material. A mi parecer estas respuestas describen la forma en vez de la esencia.

Por supuesto es muy agradable tener estas cosas, pero todas son externas y temporales;  van y vienen facilitando un breve descanso de “dukkha” y pueden incluso acabar siendo la causa de mayor insatisfacción.

“Dukkha” es una palabra pali empleada en el budismo. En el occidente no tenemos una traducción directa de esta palabra; normalmente se traduce como “sufrimiento”. Pero la palabra sufrimiento no capta los aspectos más sutiles de la palabra dukkha que también se refiere a la insatisfacción y el dolor fundamentales de la vida rutinaria. Su antónimo es la palabra “sukka” que significa “felicidad”, “confort” o “estar a gusto”.

Dicho de otra manera, podríamos decir que, si se practica habitual y correctamente, (sin expectativas y con un sentido de cariño hacia mi mente), la meditación disminuye el sufrimiento, reduce el estrés, la ansiedad y el dolor, y aumenta la experiencia de felicidad, bienestar y ecuanimidad.

Así que, ¿Cómo nos puede ayudar a conseguir esto la meditación?

  • Nos da contexto y perspectiva; nos ayuda a ver y experimentar “the bigger picture” (la visión global), tener mayor sentido de conexión con la vida; experimentar ser parte de algo más grande; tener un sentido de propósito.
  • Nos ayuda a experimentar mayor sentido de paz interior. Con esto no quiero decir que soy libre de todos los pensamientos molestos o ansiosos, ni que mi mente se encuentre vacía, sino que estoy más “en paz” con mis pensamientos y emociones.
  • Este proceso es más fácil si tengo un mayor sentido de cariño y compasión hacia mí mismo/a, lo que a su vez me ayuda a desarrollar mayor sentido de cariño y compasión hacia otras personas.
  • Nos facilita mayor ecuanimidad; tranquiliza la mente, lo que aumenta mi habilidad de responder conscientemente en vez de reaccionar inconscientemente. Esto significa tener menos drama en la vida.
  • Nos da un entendimiento más claro en cuanto a cómo y por qué me comporto como me comporto.
  • Mis sentidos son más intensos; todo es más vívido.

También quiero dejar claro que sigo aprendiendo; sigo descubriendo. Me doy cuenta de que el viaje es más importante que el destino.

 

Autor: Geoffrey Molloy©

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