Libros Espiritualies

¡Precaución!

Ahora que mi amigo “menganito” ha leído unos libros “espirituales” se ha vuelto experto en los defectos de todos a su alrededor. Alumbra con un foco despiadado y crítico a su mujer, sus hijos, sus compañeros de trabajo. De manera enrevesada está intentando hacerse a sí mismo el héroe, sentirse superior quejándose de su estado de víctima – algo parecido a intentar clavar gelatina al techo – graciosísimo pero imposible.

Mantener una conversación se vuelve inútil ya que se centra sólo en hinchar su propio ego frágil. ¿Cómo hace esto? Quejándose de todos a su alrededor y el mundo en general. Una estrategia que garantiza infelicidad.

Durante todo este tiempo continuamente aparta las realidades no queridas de sí mismo y su vida – irónico ya que las respuestas que presume de buscar se encuentran en esas realidades – mientras que a la vez hace alarde de su búsqueda de un nivel más elevado. Le encanta leer sobre la conciencia, sobre estar presente pero le falta el valor de experimentarlo directamente para sí mismo, aquí y ahora. Es como un libro de citas espirituales: sabe todo pero no entiende nada.

Todos somos culpables de esto cuando caemos en la trampa del ego “tener razón” a pesar del hecho de que lo que queremos es “ser feliz”. Es cierto, todo lo que acabo de escribir, se hubiera podido decir fácilmente sobre mí no hace tantos años.

¡Qué día más dulce cuando finalmente consigue salir de las nubes de sus pensamientos y vive en la aceptación cariñosa de su corazón y el cielo infinito de su atención!

 

 

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