EL PROBLEMA CON LA AUTOESTIMA

autoestimaHace poco leí un artículo en el Wall Street Journal que hablaba de la muerte del movimiento de la autoestima. Éstas son buenas noticias. El movimiento de la autoestima empezó en el año 1969 cuando un psicólogo, Nathaniel Brandon, identificó (erróneamente en mi opinión) la alta autoestima como la clave para tener éxito en la vida.

Llevo más de quince años enseñando que mucho más importante que la autoestima es la autocompasión. Hay varios problemas con la autoestima – y esto está confirmado por investigaciones.

“Parece que ciertas formas de alta autoestima aumentan la tendencia hacia la violencia,” según un informe publicado en la revista de la American Psychological Association. “Una aprobación sin cuestionar del valor cultural de la alta autoestima puede por tanto ser contraproducente e incluso peligroso. La búsqueda por parte de la sociedad de la alta autoestima para todos puede literalmente acabar haciendo considerable daño.”

Al fijarse de que “no exista prácticamente ningún descubrimiento que demuestra que la [alta] autoestima cause algo [beneficioso],” el catedrático de psicología de la Universidad de Pennsylvania, Martin Seligman lamenta:
“Algo fulminante ha ocurrido a la autoestima de niños americanos durante la época de educar a nuestros hijos para que se sientan bien: nunca han estado más deprimidos.”

Esto sin duda es en parte porque, educados a creer que son especiales, perfectos y con derecho a todas las cosas buenas, se encuentran con terribles desilusiones en el mundo real.

Investigadores han descubierto que la alta autoestima no garantiza la felicidad y muchas veces está relacionada con la depresión especialmente en el caso de aquellas personas cuya autoestima está elevada por pretextos falsos o endebles.
Mucho más importante que la autoestima es la autocompasión. La autocompasión abre el camino para el autoconocimiento y aún más importante la autoaceptación.

La autoestima sin la autocompasión no es más que la arrogancia, es como una casa sin cimentación.

Las personas con alta autoestima pueden parecer como alienígenas arrogantes. Nosotros nos culpamos por todo. Ellos no asumen ninguna culpa. Nosotros lo sentimos. Ellos nunca. Nosotros tememos el castigo. Ellos no. Muchas veces, son ellos los que castigan. Nuestras imperfecciones nos obsesionan. Ellos piensan que no tienen ninguna.

“Basta con entrar en una cárcel,” escribe Theodore Dalrymple, antiguo medico penitenciario “para ver la más asquerosamente alta autoestima entre un grupo de personas (jóvenes gamberros) que no habían traído más que la miseria a los de su alrededor, en gran medida porque se concebían tan importantes que no podían hacer ningún mal. Para ellos, su capricho fue la ley, lo que fue precisamente cómo tendría que ser, teniendo en cuenta quienes fueron según su propia estimación.”

La autocompasión, ser bondadoso consigo mismo es un concepto fundamental en el budismo. También abre un poquito la puerta que nos permite escaparnos del piloto automático machacándonos a nosotros mismos.

Dr Kristen Neff de la Universidad de Texas Austin es un investigador líder en este campo y ha publicado un excelente libro: “Sé amable contigo mismo” que recomiendo con entusiasmo.

Mientras tanto siguen unas pautas para practicar la autocompasión:

Ser amistoso y amable contigo mismo
Amabilidad con uno mismo: Ser afable y alentador cuando las cosas van mal en nuestras vidas, en lugar de fustigarnos: “Soy tolerante con mis propios fallos e imperfecciones.”

La experiencia humana – una experiencia en común
La humanidad compartida, el dolor y el sufrimiento forman parte de la experiencia humana. “Cuando me siento inadecuado, intento acordarme de que mis sentimientos de inadecuación son compartidos por la mayoría de la humanidad.”

Mindfulness meditation – el portal al cambio
Mindfulness es decir; la atención plena, intencional y sin juzgar, permite ecuanimidad y abre la puerta a la posibilidad de cambio y auto-realización; “Cuando me siento triste, trato de acercarme a mis sentimientos con curiosidad abierta y cariño”.

”Los tres componentes se activan cuando experimentamos la autocompasión”

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