Tener Razón O Ser Feliz

Tener razón o ser feliz

En respuesta a la pregunta, “¿Qué es más importante – tener razón o ser feliz? La mayoría de las personas dirán, “ser feliz – por supuesto!” Pero, cuando observamos su comportamiento vemos que, con mucha frecuencia, incluso con cosas de poca importancia, sacrifican su felicidad para tener razón.

Hace unos años leí un consejo maravilloso:

Don’t sweat the small stuff… and it’s all small stuff”

(No te ahogues en un vaso de agua… no te preocupes por tonterías… ¡qué esto, son todo tonterías!)

Es un consejo sensato para vivir en confinamiento.

La necesidad que tiene el ego de tener razón puede ser terriblemente destructivo en relaciones cercanas, especialmente cuando todos están confinados dentro de las mismas cuatro paredes – el caso de la mayoría de nosotros en estos momentos.

Una perspectiva útil que Rhea y yo adoptamos es la siguiente: nadie y nada tiene la obligación de amoldarse a tus expectativas, así que deja de ofenderte porque el mundo u otras personas no se amolden a tus expectativas.

Si, por ejemplo, tu mapa no se ajusta al territorio, sería de poco sentido (y un poco extraño) dejarte ofender por el territorio. Sería mejor entender el territorio primero y luego ajustar tu mapa. Esto también se puede aplicar a las personas. Las personas son parte de tu mapa mental. Te volverás loco/a si intentas “arreglar” o cambiar a alguien para que se amolde a tu mapa. Una alternativa mucho mejor es la actitud: “Primero, intenta entender a la otra persona antes de intentar que te entienda a ti.”

Muchas veces lo más sensato sería reconocer tu parte abiertamente y simplemente pedir perdón. Sin embargo, para no parecer débil, entras en el juego de ser más que el vecino para demostrar quién es más fuerte, quién va a ganar la discusión.

Si verdaderamente quieres traer mayor paz y tranquilidad a tu familia, si quieres paliar el sufrimiento y aumentar la felicidad, la mejor manera es ser un ejemplo, un modelo de paz. Sé amable contigo mismo, porque a veces fracasarás; acepta, aprende y sigue. Sé firme en tu intención.

Si tratas bien a los demás, te tratarás bien a ti mismo.

Evita totalmente el drama al no dar importancia a las pequeñeces de la vida y suelta la necesidad de tener razón.

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