MOVIMEINTO

Tengo razón

Una pregunta que hago muchas veces a grupos es la siguiente: “¿Qué es más importante para ti – tener razón o ser feliz? La gente me mira con la expresión “es obvio” y me responde, “ser feliz, ¡claro! Luego pregunto, “¿cómo te comportas en tu día a día? La respuesta normalmente viene acompañada por una sonrisa de comprensión cuando responden las personas, “tener razón”.

Lo que el ego odia más que cualquier cosa es no tener razón. Tanta discordia está creada por la necesidad que tiene el ego de tener razón. Todos somos culpables en mayor o menor grado. Ciertamente yo mismo soy culpable. Por ejemplo, discutes con alguien cercano (cuanto más tiempo hayas conocido a la persona, tanto más probable que ocurra.) Puede que veas un atisbo de mérito en lo que la otra persona está diciendo pero tu deseo de tener razón es tan fuerte que no puedes admitirlo. Ya estás en modo piloto automático! Tienes que seguir demostrando que tú tienes razón. ¡Ganar es todo! Sin embargo, si somos capaces de llevar nuestra atención a la situación mientras se desarrolla en el momento, vemos que tenemos la necesidad compulsiva, inconsciente de tener razón, la necesidad de ganar. (podemos responder en vez de reaccionar). Somos víctimas de nuestro orgullo que crea una base para no respetar a otros y para que surja el sufrimiento. El orgullo (nuestra necesidad de tener razón) hace que no apreciemos a otros ni respetemos sus buenas cualidades; nos impide aprender cualquier cosa.

¿Por qué no desarrollar el antídoto a esta actitud: ¡Escucha!

Escuchar significa:

Procurar entender primero a los demás antes de que te entiendan a ti y escuchar sin ningún otro objetivo que el objetivo de entender a la otra persona.

 

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