Hola a todos. En la búsqueda de encontrar tips que me ayudaran a fortalecer la decisión de dejar el alcohol, un buen día encontré una referencia del libro “Es fácil…”, envié una solicitud a este sitio y al siguiente día tenía en la bandeja el libro de Geoffrey. Al leer las primeras líneas sentí una satisfacción inmensa, alimentada por al descubrimiento y la identificación, pero sobre todo por el hecho de desnudar la naturaleza estúpida del alcohol. Fue una sacudida para mí, en determinado momento levanté los brazos y expresé: ¡Dios existe! A medida que leía cada pequeño capítulo me asombraba el porqué diablos no había dejado el guaro (así le dicen en mi país al alcohol) y reafirmaba la decisión de abandonarlo sin remordimientos y de forma definitiva. El libro no pudo llegar en mejor momento: llevaba seis meses de no tomar y una noche antes, en medio de una crisis de estrés, casi que me siento en un bar para “relajarme”. Agradezco a su autor por tener la delicadeza de compartir conmigo sus reflexiones. Todas son ciertas. No hay trucos ni engaños. Ahora me siento fortalecido y preparado para hacerle frente a todas las circunstancias en que me pudiera ver “tentado” de tomar la droga. Algo curioso: Varias veces me situé en mis primeros tragos, aquellos en compañía con mis amigos en una especie de rito de iniciación. Para entonces el guaro me supo feísimo. Debo confesar que, después de muchos años, sigue siendo igual de feísimo, solo que supe disimularlo muy bien, porque lo que buscaba a fin de cuentas no era su sabor, sino el efecto de la droga. Ahora tendré que desaprender y aprender para vivir una vida a plenitud, como siempre la quise. Muchas gracias.