Hola Geofrey.

Te relato mi experiencia:

Comencé a beber en mi juventud, cuando tenía 22 o 23 años, en las fiestas universitarias.

Comencé con cerveza, algo que hacíamos muchos como una cosa normal y frecuente. Empezábamos los jueves y terminábamos los sábados.

Al principio era divertido, porque te daba una sensación de desinhibición y de olvidar por ese momento los problemas.

Esto con el tiempo se convirtió en un hábito, recurrir al alcohol para evadirse y relacionarse mejor, incluso se perdía la timidez para comenzar una conversación con una mujer.

Sobre los 28 años me costaba llegar a mi casa, siempre tarde y embriagado.

Cuando tenía cualquier problema acudía al alcohol con mis amigos. En muchas ocasiones había detrás rupturas con una novia.

En seguida se convirtió en mi mejor amigo para olvidar a esta chica, pero no era real; el problema seguía existiendo y al día siguiente mucho peor.

Cuando comencé a trabajar con 28 años, inconscientemente éste era mi mecanismo de responder a problemas también laborales y familiares.

Todos los viernes salía con los amigos a beber cervezas y pasamos a los cubatas.

Tras varios fracasos con novias me escudé más y más en el alcohol e incluso problemas laborales y familiares.

A los 38 años conocí a una chica excepcional que aún a pesar que sabía cuál era mi problema, se acercó a mí y fuimos novios durante 7 años. Pasé de beber los viernes hasta perder el conocimiento y dormir sábados y domingos.

Luego a mitad de semana martes o miércoles también salía normalmente sólo, necesitaba 2 días para recuperarme.

Empecé a tener problemas laborales y matrimoniales, poca productividad y conflictos con la que ya era mi mujer.

También fumaba de 2 a 3 paquetes de tabaco todos los días desde los 21 años.

Era Director de una oficina bancaria. Entre el estrés, tabaco y alcohol tuve un ictus en el 2005, del cual tuve mucha suerte y salí sin secuelas.

Estuve sin fumar 3 meses, pero volví con más ganas y a beber más.

Empecé a tener problemas con el alcohol, como absentismo laboral.

En mi banco contrataron una empresa para dejar de fumar para los empleados. Llevaba tiempo intentando dejarlo.

 

Me apunté al curso para dejar de fumar. Los compañeros y amigos se reían.

Fue cuando conocí a Geoffrey que vino a darnos una charla de una tarde, de 3 a 9.

Nos dijo que el mono físico eran tres días. Lo supere y dejé de fumar en junio de 2010.

Geoffrey, nos comentó también lo de dejar el alcohol.

Para mí era suficiente. Pensé, si me dejo el alcohol qué vida más aburrida.

Seguí bebiendo cada vez más, con problemas importantes: pérdida de móvil, caídas por la calle, pérdida de objetos valiosos, cartera, tarjetas etc.

El ictus fue en el año 2005. Hasta 201O no dejé de fumar. La época de mayor bebida fue desde el 2005 al 2018.

En Octubre de 2018 me divorcié porque para mi mujer era insoportable.

Perdí mi puesto de Director de Oficina en 2018 también y pasé a ser empleado.

Me acordé de las palabras de Geoffrey en el año 2010 sobre el alcohol. Me puse en contacto con ellos y esta semana Santa decidí ir a Cantabria para dejar el alcohol.

Pensé que sería igual de fácil que dejar el tabaco. No fue así; necesité después apoyo por parte de Geoffrey por Skype y corregí algunos puntos que yo no hacía bien sobre la meditación; reconocí cuál era el motivo porque seguía bebiendo después de haber estado en Cantabria.

Reconocí mi problema y no empecé a hacer responsable a nadie, sino a mí mismo con todo cariño Ahora sé porqué empecé a beber y cómo puedo dar otras opciones a mis problemas y no la única solución automática, ir a emborracharme.

Ahora no paso sábado y domingo durmiendo, he vuelto a retomar mis deportes favoritos que abandoné.

Mis agradecimientos a Geoffrey porque me hizo comprender que era un adicto y no un enfermo al tabaco y al alcohol.

Hoy no necesito de ninguna de las dos adicciones que más daño me han hecho en mi vida, sobre todo el alcohol.